jueves, 23 de junio de 2011

Un tranvía llamado deseo


Hace poco estuve unos días en Buenos Aires, y tuve el placer de ir a ver la obra de teatro "Un tranvía llamado deseo", con las actuaciones de Erica Rivas (Blanche) y Diego Peretti (Stanley) y la dirección de Daniel Veronese.
Esta obra de Tenessee Williams es una de mis favoritas (comparte el podio con "El Zoo de Cristal"), pero no había tenido el placer de verla representada en teatro, sino que había visto versiones cinematográficas.
Se trata de una obra donde la historia parece estar en función de mostrarnos los personajes increiblemente complejos de Stanley y Blanche, entre quienes se genera un antagonismo durísimo e inolvidable.
Blanche DuBois, una mujer que ya va dejando de ser joven, pero aún es atractiva, va de visita al apartamento de su hermana Stella en Nueva Orleans. Desde el principio vemos que tras sus modales altivos y su supuesta elegancia se esconden muchas cosas. Proveniente de una buena familia que se arruinó por malas gestiones, y habiendo pasado años muy duros por haber asistido a la muerte de todos sus familaires, Blanche logra encantarnos, hacernos reír y disgustarnos en medidas exactas.
Su hermana Stella está casada con un obrero de origen polaco y los dos viven en un patio de vecinos junto a otros inmigrantes. Y es en este encuentro donde comenzará el drama que mostrará lo peor de cada uno.
Los personajes de Blanche y Stanley deben ser desafíos actorales muy especiales, ya que habiendo visto la película con Jessica Lange, les puedo asegurar que la Blanche que encarna Erica Rivas es muy diferente y mucho mas querible. En cuanto al Stanley de Diego Peretti, realmente su rudeza y agresividad se sienten desde la platea, aunque también tiene algo que genera simpatía, especialmente cuando pone en evidencia las falsas pretensiones de su insufrible cuñada. Hay una escena de mucha violencia (famosísima), que les puedo asegurar me dio miedo. Es ahí cuando uno comprende porqué el cine no ha vencido al teatro como forma de entretenimiento: porque la presencia física de los actores en escena tiene una fuerza increíble.
De un tiempo a esta parte, siempre que mi marido y yo decidimos ir al teatro optamos por alguna obra basada en textos de autores clásicos. Lamento en su momento no haber reseñado la espectacular "Tres Hermanas" de Chejov, o "Panorama desde el puente" de Arthur Miller.
Cuando voy a ver este tipo de puestas tan buenas, siempre salgo pensando: "Y, si... el autor las escribió para que fueran representadas...".
Y es que por mas que se disfrute la lectura de teatro, la obra sólo se completa cuando es encarnada.

martes, 21 de junio de 2011

Tres Luces.Claire Keegan


Una novela corta, o un cuento largo (89 páginas) de una historia minimalista y poética. La escritura de Keegan (Irlanda, 1968) es hipnótica, bella y sencilla.
La historia, escondida entre tanta austeridad, es potente: Una niña es dejada al cuidado de un matrimonio sin hijos durante el verano, mientras su madre transita los últimos meses del embarazo y el parto de su nuevo hijo.
Al llegar, Mrs. Kinsella le dice que en esa casa no hay secretos. Pero sí hay uno. Uno que, una vez revelado, cambiará la relación de la protagonista con sus anfitriones.
Precioso libro. Una muestra del indudable talento de la autora, a quien vale la pena seguir leyendo. (En casa tengo su libro "Antártica") 

(Editorial Eterna Cadencia)

Consumido. Joe Matt


El nuevo libro de Joe Matt retoma mas  o menos por donde terminó "Pobre Cabrón", y sigue contando los años en que el norteamericano vivió en Canadá. Sigue siendo un egoísta y un avaro, pero su onanismo ha empeorado, lo que -si bien resulta muy gracioso- le resta un poco de interés a la historia, ya que absorbe gran parte de la trama (De ahí lo de "consumido"). Nuestro amigo tiene ahora treinta años, no tiene novia, y le parece dificil acceder a dejar el porno que colecciona con esmero en pos de tener una, vive en una pensión horrible y hace pis en una botella de plástico. Lo dicho: todo mas o menos igual.
Lo mejor: los capítulos en que aparecen Seth y Chester Brown, sus amigos, que a esta altura uno se pregunta cómo lo aguantan.
Divertido como siempre, bien dibujado, pero sólo recomendable para aquellos que ya han leído algo del autor.

sábado, 18 de junio de 2011

Los Modos de Ganarse la Vida. Ignacio Molina

Dos parejas, sumergidas en la cuadrícula repetitiva de los protocolos urbanos, enfrentan y sobreviven a la mecánica de la cotidianidad. Su deriva en este universo en que todo parece fosilizado (las obligaciones, los diálogos, los desplazamientos) es el núcleo de esta novela de Ignacio Molina. Su mayor riqueza se encuentra en los intersticios por donde irrumpen leves irregularidades sobre la superficie de lo ordinario para convulsionar una estructura uniforme sólo en apariencia.
Los modos de ganarse la vida podría en una primera
instancia leerse como una epopeya de lo elemental, una hermenéutica de la rutina. Pero se trata más bien de
un entramado complejo en el que lo profundo y lo trivial confunden sus niveles, donde lo nimio y lo definitivo se fusionan hasta conformar un único discurso que encuentra su cifrado en la disección obsesiva del entorno.
Alternando puntos de vista y apoyado en la cautivante prosa que marcaba sus cuentos de Los estantes vacíos, Ignacio Molina presenta un revelador extrañamiento frente a lo más próximo.


Hace tiempo tenía curiosidad de leer este libro. Habia leído comentarios en suplementos culturales y me parecía interesante la referencia a la forma en que estaba escrito, recurriendo a lo coloquial, esto de mostrar lo rutinario. Sin embargo me daba un poco de miedo que se quedara tan sólo en eso. Y no fue así. Me gustó mucho. Trasciende con creces la rutina pero es desde allí desde donde nos muestra el cambio.
La premisa del libro es narrar la cotidaneidad, y lo hace de manera impecable, deteniéndose en pequeñas cosas con las que podemos sentirnos identificados: las empanadas de jamón y queso endurecidas que quedaron en la heladera, la espuma del dentífrico escurriendose por el lavabo, las apuestas de oficina,  las monedas para el colectivo, la forma de los pies de una mujer, la manera en va cambiando la fisonomía de la ciudad, las calles nocturnas, la espera de un colectivo....
Un libro absolutamente urbano, que respira ciudad. Que respira Buenos Aires.
Sin embargo, la novela va mas allá y se mete en un momento de crisis o de cambio en los personajes. Narrado desde el punto de vista de Luciano (primera y tercera parte, en primera persona y tal vez por eso, mucho mas intimistas y logradas) y Guillermo, dos amigos que se reencuentran después de varios años, la novela se centra en algunos meses en los que las vidas de dos parejas cambiarán, marcando tal vez el inicio de una etapa de adultez.
Siempre me resulta placentero leer compatriotas, porque hay ciertos códigos en común, especialmente en lo lingüistico, que hace que uno se sienta cómodo con la lectura. Este libro lo leí en dos días. La verdad es que me alegra encontrarme con estos nuevos talentos (Ignacio Molina nació en el 76, en una ciudad cercana a la mía, Bahía Blanca, y la editorial que publicó este libro también editó los fantásticos libros de Romina Paula) que renuevan el aire cultural de mi país.

viernes, 17 de junio de 2011

No te olvides de recordar. Peter Kuper

Peter Kuper es un autor que divide su tiempo entre sus trabajos más comerciales y más independientes, a la vez que se esfuerza por ser un buen marido, padre y amigo. En No te olvides de recordar mezcla su historia actual y sus problemas de padre primerizo con sus recuerdos de adolescencia y juventud, y sus metas de entonces: perder la virginidad, colocarse, etc.

Kuper nos conduce, a través de una mirada honesta, por los altibajos del matrimonio y la paternidad, incluidos la depresión posparto de su esposa y su consiguiente pérdida de interés en el sexo, los miedos que amenazan a su hija (incrementados por los atentados del 11 de septiembre), la manera en que disfruta de su hija, cómo le vuelve loco y la tristeza por la pérdida de la amistad. La forma en la que la paternidad afecta a su propia carrera profesional también juega un papel importante en la historia, ya que esta autobiografía se convirtió en un proyecto secundario en favor de trabajos más rentables, que le permitieran pagar las facturas.




Esta novela gráfica la leí de un tirón. Alternando capítulos de su vida actual, mientras espera la llegada de su primer hijo, con los recuerdos de su adolescencia y juventud en los 70 y 80, Peter Kuper nos va contando su vida de manera divertidisima, y a la vez poética, reflexiva y profunda. Pocas veces como con este libro, me pasó de desternillarme tanto de la risa, especialmente porque algunos de sus dibujos son hilarantes. Es decir, es un autor que realmente narra tanto a través del dibujo como del texto.
Con un pequeño manifiesto de defensa del arte de la novela gráfica al comienzo (que aparentemente son cosas que vive repitiendo a todos los que conoce, hasta el punto en que se ríe de sí mismo y de su cantinela a favor del cómic) al que, después de haber leído una obra tan lograda, no podemos menos que adherir.

Título original "Stop Forgetting to Remember"
Editorial Astiberri
Colección: Colección Sillón Orejero

Rústica con solapas
B/N. 272 páginas.
21 euros.

martes, 14 de junio de 2011

La loca de la casa. Rosa Montero


Hace tiempo quería leer este libro de Rosa Montero, que sabía que era algo autobiográfico y por el título imaginaba que con "la loca de la casa" se referia a sí misma y a sus excentricidades de artista. Sin embargo, el título fue tomado por la autora de una frase de Santa Teresa "La imaginación es la loca de la casa". El libro es, entonces, sobre la literatura, la imaginación, y la experiencia de ser novelista. Para mí fue una sorpresa, ya que esperaba algo mas novelado, y me encontré con una obra dificil de clasificar, a mitad de camino entre autobiografía y ensayo, lleno de anécdotas sobre escritores famosos y de historias propias, que no se sabe si son reales o inventadas.
He comentado en otras oportunidades que me gusta escribir, y que hace tiempo me sumergí en el desafío de escribir una novela. La verdad es que es una experiencia maravillosa e intransferible. Mas allá de lo que suceda con la novela, hasta aquí ha sido muy interesante vivir el proceso creativo. Y no les puedo empezar a contar la cantidad de párrafos que he subrayado por sentirme completamente identificada con las cosas que cuenta Rosa Montero sobre la condición de escritor.
Un libro simpático, amigable y al que seguramente volveré para sucesivas relecturas.

jueves, 9 de junio de 2011

Otra vuelta de tuerca. Henry James


Suspendí la lectura de "Solar" de Ian Mc. Ewan (lei apenas mas de 50 páginas, pero hasta aquí me parece bastante insustancial, igualmente no descarto seguir con él), y empecé "Otra vuelta de tuerca", clásico que tenía pendiente hace tiempo. Creo que tanta novela y serie de Sarah Waters influyó en mi ánimo "fantasmal". Leí tres novelas de James, ninguna de ellas "de fantasmas" (Washington Square, Las Alas de la Paloma y Retrato de una Dama), así que esta cara del autor me sorprendió porque es absolutamente diferente: una narración despojada, con muchos diálogos, que apunta a hacer avanzar la historia línea a línea y que, salvo por su enigmático (aunque un  tanto sin gracia) final, no anda con rodeos. Me resultó entretenida, y la verdad es que una vez que la empecé no la dejé. Una obra menor, sin embargo, teniendo en cuenta sus otras novelas, y que por otra parte ha envejecido un poco, teniendo en cuenta que el género "horror" nos ha dado sustos y sorpresas tremendas en los últimos 40 años, que dejan al pobre James reducido a la nada.

domingo, 5 de junio de 2011

Trilogía basada en Novelas de Sarah Waters... o "Tres Series de Época" partte II


Después de la excelente experiencia de lectura con "El Ocupante" de Sarah Waters, me dispuse a ver esta trilogía de miniseries basadas en novelas de la misma autora.
Lo original de todas ellas es que tienen temática lésbica y que estaban ambientadas en la Inglaterra victoriana, lo que nos transporta a un mundo absolutamente desconocido, ya que las vivencias de las lesbianas en esa época jamás han sido documentadas.
Evidentemente este último tiempo me he topado con miniseries que se dedican a mostrar lo mas lóbrego de la época victoriana (Primero con "Pétalo carmesí, flor blanca" y ahora con éstas), en contraposición con otros libros o series que apuntan mas lo romántico. Pero justaente por eso me han gustado mucho.
En este caso, mas allá del contenido sáfico presente en las tres historias, las tramas exceden ese tema y todas son entretenidas, súper diferentes y bien hechas.
Tipping the Velvet (Algo así como "Besando el terciopelo"), miniserie en tres capítulos, es la que mas desarrolla el tema homo erótico, ya que tiene que ver con el descubrimiento de la sexualidad en una época y lugar difíciles. Narra la historia de Nan Ashley, una chica sencilla que vive en un pueblo, y que descubre su orientación sexual cuando se enamora de una artista de variedades, a la que sigue a Londres. La protagonista vivirá muchas peripecias (otra vez, la referencia obligada es Dickens "en clave siglo XXI") en pos de salir adelante en la vida defendiendo su orientación sexual.

Affinity (Afinidad, 90 minutos), mientras tanto, es una historia mas "De fantasmas y espíritus", cercana tal vez a "El Ocupante". Muy entretenida y con vuelta de tuerca que la consagra como la reina de los finales inesperados. Se trata de una jovencita de buena posición económica que comienza a hacer visitas a la cárcel de mujeres y allí se vuelve cercana a una presidiaria que dice ser medium....a partir de allí cosas raras suceden....

Finalmente Fingersmith, (basada en la novela "Falsa Identidad", miniserie en dos capítulos de 90 minutos), es la mas clásica de las tres, en términos de la historia. Tiene mucho de engaños y estafas y vueltas de tuerca al por mayor. Es la que mas me gustó.


viernes, 3 de junio de 2011

Pequeños eclipses. Fane y Jim


Pequeños eclipses es una novela gráfica que nos lleva a cuatro días en la vida de un grupo de amigos que se acercan a los 40 años, ex compañeros de la facultad y con mucha historia.... Acuerdan pasar cuatro días juntos en una casa un poco alejada de un pueblito francés, esperando la llegada de un eclipse de sol. Hay dos situaciones incómodas en esta estadía: Por un lado Dom, acompañado de su esposa Isabelle, invita también a una ex amante, Hélena.También J.P.,  "felizmente casado con hijos", se lleva a una "amiga" que conoció por internet que cuenta nada menos que con 19 añitos. Finalmente integra la partida  el buenazo de Hubert, "el amigo gay".
La infidelidad, el amor y la amistad son los pricipales temas de este libro. Y la adultez tan dificil de asumir en estas épocas locas. Qué cosa... antes tal vez era dificil asumir la vejez, y la cercanía de la muerte. ¿Ahora ya no nos bancamos ni siquiera ser adultos?
A mi marido esta novela gráfica le pareció una "novela" mas allá de la forma en que está contada. Es decir: Literatura 100%. A mi, sin embargo, los climas, las imágenes, los distintos momentos de esos cuatro días y las locaciones, me llevaron más a una experiencia cinematográfica.
En estos cuatro días hay mucho drama, enfrentamientos de los personajes entre sí y consigo mismos. Son adultos, pero se siguen descubriendo. Por otra parte, la amistad se renueva. Hay momentos de risas, de cosas compartidas. La amistad en esta etapa de la vida muchas veces parece consistir sólo en recordar viejas glorias ¿no? Y los personajes sienten que les hace falta vivir alguna experiencia que los ratifique en el vínculo. Y vaya si las tienen.
Ninguno vuelve igual de estas mini vacaciones. El eclipse los cambiará, para bien o  para mal, habrá que mirar las cosas de frente, aunque sea con anteojitos especiales.

miércoles, 1 de junio de 2011

Zoe


Hoy nos enteramos que vamos a ser papás de una nena.
Su nombre será Zoe, que quiere decir "vida" en griego.
Estoy muy pero muy feliz.
No veo la hora de empezar a mostrarle el mundo y a descubrirlo nuevamente en sus ojos de niña.
De contarle los primeros cuentos, y entregarle ese ejemplar de "Mujercitas" (idéntico al que yo ajé por tantas lecturas) que le compré hace tiempo.
De abrir esa caja llena de libros de cuando su papá y yo erámos chicos y ver qué hay allí.
De volver a ver "Toy Story" y "Monster Inc" con ella ¡Y los capítulos de Heidi! (Y llorar de nuevo con el abuelito que me daba mucha pena....) y "El mago de Oz" con la inefable Judy Gardland cantando "Over de Rainbow"....de "presentarle" a mi amiga Jane Austen....y la lista sigue...
Ya sé, ya sé... capaz que no me da bolilla con nada de todo esto. No importa. Mientras tanto, ¿Quién me quita la ilusión?
Y además, también me ilusiona aprender todo lo que ella seguramente trae para enseñarme. ¡Y eso es algo que ya empezó!