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domingo, 31 de octubre de 2010

Seth "La vida es buena si no te rindes"

Encuadernada en una lujosa tapa dura, con los impecables dibujos de Seth, llegó a mis manos esta novela gráfica (seguramente autobiográfica).
Seth (el verdadero, el de carne y hueso) es un dibujante canadiense excéntrico, con una fijación con el pasado, en particular con la década del 40 y el 50. De hecho, se viste con ropa de esa época (sombrero, impermeable, etc).
En una entrevista que leí hace poco Seth reconoce estar "compulsivamente preocupado por el tiempo". Dice que siente que el paso de los días es una experiencia muy potente: "Me parece que el proceso del presente volviéndose pasado es posiblemente una de las cosas mas profundas que experimentamos los seres vivientes. Es una sensación de pérdida constante" dice el autor.
De esta obsesión (entre otras cosas) da cuenta el libro, que relata un momento de su vida en que, al encontrar en unas revistas viejas los chistes de un dibujante llamado Kalo, empieza a seguir el rastro del enigmático colega, que resulta ser canadiense como él. En el marco de esta búsqueda, que lo devuelve a lugares de su infancia, se van desplegando la vida, los pensamientos y conflictos mas íntimos de Seth. El encuentro con la historia de Kalo va  calar mas hondo de lo que a simple vista (o lectura) parece: la historia de Kalo le dirá algo sobra la vida que se quiere, la que se elige y la que se puede vivir.
Narrada con agilidad y buen ritmo, nos parece que realmente el autor nos está contando y compartiendo con nosotros algo de su vida.
Algo que siempre me llamó la atención de Seth, es que siempre en sus dibujos hay viñetas dedicadas a detalles u objetos intrascendentes (una taza, un picaporte, un viejo buzón...) Si bien de impecable estética, siempre me preguntaba qué sentido tenía detenerse en esas pequeñas cosas.
La entrevista me dio una respuesta. Dice Seth: "Pienso que la belleza de la vida está en los detalles, y es dificil sacar vida de la página con sólo unas pocas viñetas". Por eso las viñetas de Seth no suelen respetar un esquema clásico, sino que se dividen y multiplican para mostrarnos todos esos detalles (una taza, un picaporte, un viejo buzón, un amor pasajero, la búsqueda de chistes de un dibujante olvidado...) que viñeta a viñeta, van convirtiendo el presente en pasado...inexorablemente...

George Sprott (1894-1975)

George Sprott (1894-1975) es un libro difícil de encasillar como cómic o novela grafica. Originalmente fue un serial que apareció en The New York Times Magazine, pero su autor (el talentoso Seth) luego le dio unidad al editarlo como libro. Un libro brillante que (adelanto) tendrá un lugar en el podio de mi balance 2010.

A la manera de “El Ciudadano” de Orson Wells, vamos tras la pista de un hombre llamado George Sprott, conductor de un programa de la TV canadiense llamado “Hitos Boreales”.

Su biografía se va armando a través de escenas de su vida, y su propio testimonio y el de gente conocida, familiares y admiradores, además del relato de un narrador omnisciente/personaje invisible (Seth) que todo el tiempo nos pide disculpas por su torpeza, sus olvidos, su desorden…en definitiva: Su imposibilidad de dar cuenta de una vida en todas sus dimensiones.

El relato se va estructurando así con partes de la infancia y la juventud de George, sus aventuras en el ártico, los años posteriores en los que fue celebridad de la naciente televisión local canadiense, la decadencia y vejez. Finalmente, asistimos a sus últimas horas de vida.

Para contar todo esto Seth utiliza diversos recursos estilistas, colores, distribución de viñetas en diferentes formas y separa con fotos de maquetas de los edificios más significativos de la vida del personaje: la radio, la estación de TV, el teatro donde daba conferencias…Así, como un documental/cómic/novela/poesía se va “armando” el mundo de Sprott.

George fue, supuestamente, un aventurero en su juventud, e hizo varios viajes al Ártico. Después, toda su vida giró en torno a contar cosas de esos viajes en su programa de TV y las conferencias que daba en un teatro. Tuvo sus años de gloria, pero el mundo moderno lo fue dejando atrás, hasta caer en la soledad y en el olvido (igual que esos edificios en los que transcurrió su vida).

George Sprott es una excusa para reflexionar sobre la vida, el inevitable paso del tiempo (“un día tienes 30 años y al siguiente ves a un hombre viejo en el espejo”), y el olvido inevitable que sigue a todo (“Al final, lo único que queda de ti son tus cosas”).

De cada una de páginas nos queda una reflexión, la media sonrisa que una verdad revelada precipita, una sensación de nostalgia por una época en que todo era más simple (no porque el mundo haya cambiado tanto, sino porque nosotros hemos perdido la inocencia).

George Sprott (1894-1975) es una experiencia inigualable, profunda y estéticamente impecable: como una aurora boreal.

Si pueden, hagan un lugar en sus bibliotecas para este gordo vago pero simpático, que siempre se despedía de sus oyentes con estas palabras (con las que los saludo yo ahora): “Nos vemos la semana que viene. Hasta entonces, queridos espectadores, les deseo buena salud y alegría y que el sol nunca derrita su iglú”.

martes, 24 de agosto de 2010

Tokio es mi jardín. Frédéric Boilet

Sigo con la lectura de nouvelle mangas, esta vez con una obra del francés Frédéric Boilet, de quien ya había leído "La espinaca de Yukiko". Esta es la hisotira de un francés que vive en Japóan hace unos años, y le encanta, se siente completamente cómodo allí, conoce a la perfección el idioma y le encantan las chicas japonesas (sobre todo, eso). Sin embargo su permanencia en ese país se ve amenazada por problemas laborales que debe resolver. Justo en ese momento, conoce a una chica que le encanta así que su situación es aún mas complicada. Es una histoira simpática, llena de erotismo y humor. Es inferior y mucho menos artística que "La espinaca...", pero no deja de ser una linda historia de amor.

Para leer algo mas sobre los nouvelle manga y sobre éste en particular:





Tokio es mi jardín

Título original: Tôkyô wa boku no niwa / Tokyo est mon jardin

Guión: Benoît Peeters

Dibujo: Frédéric Boilet (con la colaboración de Jiro Taniguchi)

Edición española: Ponent Mon, 152 págs., B/N

Tomos: 1

Precio: 12.50€

viernes, 13 de agosto de 2010

Dora. Comic de Minaverry

Dora, el libro, supuestamente narra el nacimiento de una heroína, de una espía cazadora de nazis. Pero hay mucho mas en esta historia.
Tres momentos clave en la vida de Dora. Tres historias. Tres lugares. Entre 1959 y 1962 Dora vive en Alemania, Francia y se da una vuelta por Argentina. Está sola. Siempre sola. Las viñetas  nos muestran paisajes urbanos desolados. Una Dora de 16 años camina por Berl{in o anda en moto por los barrios de las afueras de PArís y parece ser la única sobreviviente.
En su trabajo de archivista en un sótano, está sola. En su casa también, desde que su amiga Lotte tiene un novio americano. La madre vive lejos y el padre murió en el Holocausto. blanco y negro riguroso (no hay grises y el color aparece muy poco, en algunos mapas) dan cuenta de esa soledad y desamparo, que de a poco se va convirtiendo en independencia y libertad.
La mirada de Dora se posa también en pequeños detalles, en objetos cotidianos que nos hablan desde su mutismo. Dora pasa a máquina documentos que burocratizan el horror de la segunda guerra mundial. Hay una búsqueda personal que de a poco se convierte en compromiso con algo mas grande, en un propósito que se va haciendo claro para la protagonista.
El final es sin duda un comienzo, que nos deja esperando lo que vendrá. Aunque tal vez lo mejor de las historias de héroes y heroínas es justamente su origen.
Logrado equilibrio de buenos dibujos, buena historia y utilización de los recursos de la historieta, sumados a una buena edición, con mucho olorcito a tinta que embriaga. Para tener en cuenta.