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lunes, 4 de noviembre de 2013

Sangre en el ojo. Lina Meruane

Hoy a las 12:55 PM
"Estaba sucediendo. En ese momento. Hacía mucho me lo habían advertido y sin embargo. Quedé paralizada, las manos empapadas empuñando el aire. La gente en la sala seguía conversando y riéndose a carcajadas, incluso susurrando exageraban mientras yo. Y alguien gritaba mas alto que los demás, bajen el volumen de la radio, no metan tanta bulla que a las doce en punto los vecinos llamarán a la policía. Me concentré en esa voz estruendosa que no parecía cansarse de insistir que incluso los sábados los vecinos se acostaban temprano. Esos gringos no eran gente trasnochadora como nosotros, en absoluto parrandera. Eran protestantes y protestarian si no los dejábamos conciliar el sueño."
 
"Y fue entonces que un fuego artificial atravesó mi cabeza. Pero no era fuego lo que veía sino sangre derramándose dentro de mi ojo. A sangre mas estremecedoramente bella que he visto nunca. La mas inaudita. La mas espantosa. Sangraba a borbotones pero solo yo podía advertirlo. Con absoluta claridad vi cómo la sangre espesaba, vi que la presión aumentaba, vi que me mareaba, vi que se me revolvía el estómago, que me venían arcadas y, sin embargo. No me incorporé ni me moví niun milímetro, ni siquiera intenté respirar mientras atendía al espectáculo. Porque eso era lo último que vería, esa noche, a través de ese ojo: una sangre intensamente negra."
 
"Ignacio, triné, Ignacio estoy sangrando, esta es la sangre y es tan oscura, tan condenadamente espesa. Pero no. No fue eso lo que dije sino, creo que volví a sangrar, por qué no nos vamos. Irnos, dijo él (dijiste tú, Ignacio, eso dijiste aunque ahora lo niegues, y luego te quedaste mudo). Y oí que me preguntaba si era mucha la sangre, suponiendo que tal vez había sido como tantas otras veces, apenas una partícula sanguinolenta que pronto se disolvería en mis humores. Ni tanto, no respondía yo, pero vámonos. Vámonos al tiro. Pero no. Esperemos hasta que la fiesta amaine, hasta que la conversación se muera sola. Que no la matáramos nosotros, como si no estuviera ya muerta. Nos iremos en un rato. Y qué es una hora mas o media hora menos cuando no hay nada por delante. Podía tomarme otro vino y anesteciarme, otro vino y emborracharme. (Sí, sírveme otra copa, susurré mientras tú me la llenabas de sangre). Y tragué a la salud de mis padres que estarían roncando a kilómetros del desastre, a la salud del griterío de los amigos, a la de los vecinos que nunca reclamaron por el ruido, a la salud delos uniformados que no vinieron a auxiliarme, a la salud de la salud y de su puta madre."
 
Estos son algunos de los párrafos de las primeras hojas de la novela "Sangre en el ojo" de la chilena Lina Meruane. Realmente es un pecado haber seleccionado solo éstas líneas porque la verdad es que la novela, y en particular las primeras páginas, no tiene despedicio. No hay una sóla línea en la que no se revele un cuidado asoluto, una pasión absoluta, una contundencia absoluta. Me resulta imposible transmitirles a ustedes las profunda impresión que me causó este libro, sin impresionarlos plasmando al menos algunas de sus líneas. Y es que es muy fuerte. Muy fuerte la historia, muy fuerte la escritura, muy fuerte la poesía desgarradora del relato pormenorizado de la ceguera de Lucina-Lina el alter ego de la autora.
 
Tal como surge de los párrafos que comparto, Lucina se encuentra en una fiesta en Nueva York, lugar donde se ha radicado y vive con su novio Ignacio, cuando se le produce un derrame en los ojos, producto de la diabetes con la que venía luchando durante toda su vida. Se trataba de un riesgo siempre latente, y su acaecimiento nos es relatado con lujo de detalles, en un viaje hacia la ceguera de un realismo y una precisión apabullantes.
 
A partir del momento en que queda ciega, Lucina empieza a percibir el mundo a través del oído, del tacto, del olfato. Es maravillosa su descripción de la ciudad de Nueva York desde la oscuridad:
 
"Nunca como entonces por las calles de Manhattan, llena de hoyos mortales y compuestas de latas con escaleras que llevan al infierno. Me cae la luz en la cara pero no puedo tocarla, no puedo usarla, y camino por la ciudad como por una cuerda floja, equilibrándome en Ignacio que avanza a otro ritmo, sincopando sus pasos tan suyos con otros tacones finos y apurados que hieren el pavimento. Hurgamos entre muebles de madera tersa y salvaje con olor a aves exóticas y a mandriles, a líquenes, a cantos africanos, y se levantan también los olores a maní confitado y a manzanas acarameladas, a pretzels, a bagels recién salidos del horno refregándose en nuestras narices."
 
La novela nos va contando, después de la primera y estremecedora escena en que Lina queda ciega, su derrotero por el consultorio médico, el diagnóstico, la espera para la operación y la incertidumbre del resultado. Pero junto a ello, también va la historia de amor con su novio Ignacio, y cómo la enfermedad golpea la relación y pone todo en perspectiva, la historia de los vinculos de Lina con su familia y con su país natal.
 
La bronca de la protagonista, su frustración, su negativa total a entregarse a la enfermedad, el horror de ser escritora y quedar ciega, de convertirse en una carga para su amante, miles de impresiones van armando la trama a puro fuego latinoamericano.
 
Probablemente sea la relación con Ignacio (a quien se dirige en segunda persona a lo largo de todo el libro) lo mas interesante de la historia, ese juego en que cada uno es Lazarillo del otro. Las partes relacionadas con la familia fueron las que menos me interesaron e hicieron decaer un poco mi interés, al igual que las relacionadas con lo médico, aunque insisto: la escritura tan destacable compensó mucho esos baches.
 
Super recomendable novela, y una autora para conocer sin falta.
 
Editorial Eterna Cadencia.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Aún Soltera. Dani Umpi

"A mi edad la mayoría de las mujeres ya están divorciadas, recostadas en sus camas de dos plazas con un teléfono en la oreja, conversando sobre viudos con sus nuevas amigas, acariciando un gato, intercambiando dietas lactovegetales o tomando sol con lentes supermodernos. A mi edad la mayoría de las mujeres viven esperando que llegue el fin de semana para tomar un taxi rumbo a algún pub de esos que no sé dónde quedan. A mi edad la mayoría de las mujeres están deshidratándose con gimnasia aeróbica y sintonizando rankings para aprenderse los nombres de los nuevos intérpretes y poder comentar con propiedad que los boleros cantados por Luis Miguel son mejores que sus versiones anteriores. A mi edad la mayoría de las mujeres dejan a sus hijos con sus ex esposos y salen solas a bailar, con una caja de preservativos en el bolso. A mi edad la mayoría de las mujeres piden ropa prestada a sus amigas o sus hijas, decoran sus casas y hacen tarjetas personales con su nombre de solteras. A mi edad todas reviven."

Dani Umpi: Artista uruguayo. La literatura es uno mas de los territorios que explora, junto a la música y otras expresiones artísticas difíciles de encasillar. Lo conocí con su novela “Miss Tacuarembó” y mas tarde con “Sólo te quiero como amigo”. Me considero su fan.
Una digresión: Este autor lo relaciono bastante (por los mundos que cuenta, por su forma de contarlos) con el argentino Alejandro López, cuyos libros (“La Asesina de Ladi Di” y “Kerés coger? = guan tu fak”) leí con anterioridad a iniciar este blog, razón por la cual le debo una entrada.
De cómo logré leer este libro: Investigando un poco descubrí que no había leído la primer novela de Dani Umpi, lo que consideré una falta tremenda de mi parte. El libro era inhallable, lo anoté en la sección “Libros que quiero leer pero son difíciles de conseguir”. Mas tarde, descubrí una cosita llamada “Mercado Libre”: una suerte de Aleph donde se dan cita todas las librerías de viejo de Buenos Aires... ¡ahhh! Vivir en una pequeña ciudad provinciana nunca fue mas privilegiado: Aire puro, el río a unos pasos, silencio para dormir... y el mundo (cultural) a un click de distancia. (Bueno, no es tan así, pero...).
Sobre el libro: Mientras leía “Aún Soltera”, pensaba que la literatura de Dani Umpi, o mas puntualmente este libro, era una alquimia donde se mezclaban Puig, Martin Retjman, Almodovar y Eric Rohmer (O sea: me gustó, jajaja)

De que va: Una solterona, una adolescente que se lleva mal con la madre y un travesti coiffeur se encuentran en el balneario uruguayo Piriapolis (probablemente el menos lindo de los balnearios de ese país). En una recorrida que me trasladó directamente a las películas de Rohmer (no sólo por el escenario marino, sino también por la naturalidad con que nacen las amistades en sus historias) estos tres seres conformarán una extraña familia y su convivencia inevitablemente, los cambiará.
Personajes excéntricos, historia loca. Sin embargo, la prosa es contenida, sobria. De ahi mi referencia a Puig (costumbrismo y la combinación de recursos narrativos, en este caso, a través del diario íntimo de la adolescente), a Almodovar (la temática gay siempre presente en los libros de Umpi, y el desparpajo y colorido general) pero también a Retjman con su minimalismo.
Me gustó, porque cuando hay un autor con tanta personalidad, siempre es bueno volver a leerlo. Valió la pena la búsqueda y ya me pongo a buscar por cielo y tierra su nueva novela “Un poquito tarada”. Con esos títulos una no puede resistirse...

sábado, 9 de marzo de 2013

Delmira Agustini. Desafio 12 mujeres, 12 paises.


Rara ceguera que me borras el mundo,
estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.



Cuando me sumé al reto “12 mujeres, 12 países” inmediatamente pensé que sería una excelente oportunidad para hablar de algunas poetisas que me gustan.


Con Delmira Agustini cumplo con mi primer autora, que merece ser la primera por haber roto las convenciones de su época, pero además es oriunda de un país que quiero muchísimo muchísimo: la República de Uruguay, que además de ser bellísima y tener un patrimonio cultural enorme es la tierra natal de algunos de mis amigos mas queridos.


Conocí a Delmira Agustini allá por el año 2000, cuando fui a ver una obra de teatro que llevaba su nombre. Allí descubrí a esta escritora que escribía poesía erótica a principios del Siglo XX y que murió en una sórdida habitación de hotel, en manos de su ex marido, devenido en amante, que también se quitó la vida en esa jornada.


Recuerdo que me impresionó mucho la obra de teatro, ya que la puesta en escena era en una plataforma muy pequeña elevada, alrededor de la cual nos sentábamos los asistentes. La obra representaba el encuentro imaginario de los dos amantes en aquella noche trágica. A lo largo de la obra, en la que iban apareciendo versos de Delmira, íbamos conociendo la historia de su vida. La cercanía de los actores, y la intimidad que se lograba con la puesta, generaban una atmósfera cargada de suspenso, pasión e intensidad dramática. Después de esa experiencia, investigué mas sobre esta autora.


Nació en Montevideo en 1886, en el seno de una familia de clase acomodada. Desde muy pequeña demostró un talento e inteligencia fuera de lo común, y pasó toda su infancia y juventud en una atmósfera cultural, dedicada a actividades intelectuales, como tocar el piano, leer y escribir.


Publicó su primer poemario “El Libro Blanco” en 1907 a los 21 años, impactando la sociedad uruguaya con sus versos, con claras referencias eróticas. Decía Delmira: “Vamos más lejos en la noche, vamos/ Donde ni un eco repercuta en mí,/ Como una flor nocturna allá en la sombra/ Yo abriré dulcemente para ti.”


La hipocresía de la época hacía que, si bien su talento era admirado, también provocaba escándalo que una joven soltera (entiéndase virgen) hablara de temas eróticos. (“Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;/ Bebieron en mi copa tus labios de frescura,/ Y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;/ Me encantó tu descaro y adoré tu locura/¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;/ Y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas!/ ¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera”)


A esto agréguese que Delmira era una joven muy hermosa, de modo que su fama como poeta iba acompañada y era insuflada por la fama de su belleza.
En 1913 a los veintiseis años, con otros libros publicados y siendo ya famosa, se casó con Enrique Job Reyes, un hombre que nada tenía que ver con ella. Posiblemente haya visto en ese hombre rústico y sin educación un escape a su vida, que era una suerte de paraíso asfixiante.

Ese año publica también su libro de poemas mas abiertamente erótico, que la pone en boca de todos. (“Porque tu cuerpo es la raíz, el lazo/ Esencial de los troncos discordantes/ Del placer y el dolor, plantas gigantes”)

Su matrimonio fracasó meses después. Se dice que era vinculo muy contradictorio ya que pese a la gran atracción y  pasión que sentía Delmira por Reyes, no podía tolerar su falta de cultura. Así fue que continuaron siendo amantes, y encontrándose en hoteles. En uno de estos encuentros, Job Reyes mató a Delmira y luego se suicidó, lo que generó un escándalo singular en la sociedad de la época.

Me pareció interesante traer a Delmira en primer lugar porque, pese a no se sabe mucho de su vida, en su historia coexisten muchos factores que han sido -y sieguen siendo aún- trágicos en la vida de las mujeres: la frustración de no poder realizarse intelectualmente, la dominación familiar, la represión sexual y en particular la violencia. Lo que en su época fue escándalo hoy tendría que ser reflexión para todas nosotras. 

Dejo aquí dos poemas de Delmira que me gustan mucho, y este link (http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/agustini/default.htm) para quien quiera seguir leyendo acerca de su vida y conociendo su obra.

Explosión

¡Si la vida es amor, bendita sea!
Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul de sentimiento.


Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor febea.
¡La vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!


Hoy partió hacia la noche, triste, fría...
rotas las alas, mi melancolía;
como una vieja mancha de dolor
en la sombra lejana se deslíe...


¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!
Con la esencia de una sobrehumana pasión!



Lo inefable

Yo muero extrañamente...No me mata la Vida,
no me mata la Muerte, no me mata el Amor;
muero de un pensamiento mudo como una herida...


¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida,
devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor?


¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida
que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?...



Cumbre de los Martirios!... Llevar eternamente,
desgarradora y árida, la trágica simiente
clavada en las entrañas como un diente feroz!...

Pero arrancarla un día en una flor que abriera
milagrosa, inviolable!... Ah, más grande no fuera
tener entre las manos la cabeza de Dios!




miércoles, 4 de julio de 2012

Pasó el otoño

Más de dos meses ausente. No escribí en el blog, pero sí estuve leyendo. Creo que además de la maternidad, el trabajo, las pocas ganas de conectarme, esta desaparición tuvo que ver con que los libros que han caído en mis manos no me motivan demasiado un comentario.
Las lecturas de estos días fueron: "Setenta acrílico, treinta lana" de Viola Di Grado, "Los Enamorados" de Alfred Hayes, "Ventajas de Viajar en Tren" de Antonio Orejudo, "Los Living" de Martín Caparrós y un cómic "Virus Tropical" de Power Paola.  Una italiana, un inglés, un español, un argentino y una ecuatoriana/colombiana. Linda mixtura.

"Setenta Acrílico, Treinta Lana" es la primer novela de la joven italiana residente en Inglaterra Viola Di Grado. Este libro tenía la desventaja de haberme generado enormes expectativas previas, y por lo tanto me resultó bastante decepcionante. Leí que a la autora se la comparaba con mi querida Amelie Nothomb, y por otra parte, el título me sugería que habría algo vinculado a la moda. Ninguna de las dos cosas: La autora no tiene nada en común con Nothomb, salvo la juventud de su debut y el hecho de que habla chino (¿¿??). Evidentemente para algunos periodistas hablar chino y hablar japonés es lo mismo o te emparenta de algún modo. En fin. En cuanto a la escritura, Di Grado adopta una suerte de pose de chica depre, de "emo" literaria, que resulta forzada. La historia no es interesante, y todo el drama parece emanar de la pura voluntad de la autora. Hay parrafadas supuestamente poéticas muy aburridas. Lo terminé de leer de compromiso, porque encaprichada pedí el libro a España. La semana pasada lo vi en la vidriera de una librería ¡¡¡de mi pueblo!!! Lo editó Emecé. Ufa.

"Los Enamorados" de Alfred Hayes. Bueno. Este libro es un tango. Un tangazo. El inglesito probablemente no se haya enterado nunca que escribió una milonga. El era un pibe que no sabía que estaba enamorado, de una percanta que me amuraste/ en lo mejor de mi vida,/ dejándome el alma herida/ y espina en el corazón,/ sabiendo que te quería, que vos eras mi alegría/ lala la lalaláaaa... y ella se fue con un otario, con uno que tenía plata... ahora toma champagne bien frappé y tiene gigoló bien bacán. Y el sufre mucho, mucho. Recién ahora se da cuenta cuánto la quería, pero no podía darle lo que ella necesitaba que era guita, por supuesto como todas las minas. ¡Menos mal que no le compró el tapadito de armiño! Una pavada, personajes de cartón con los que no me conmoví en absoluto, completamente chato todo.

Volví malísima, como podrán ver. Ahora vienen las reseñas favorables.

"Ventajas de Viajar en Tren" de Antonio Orejudo fue una bocanada de aire fresco, un libro inclasificable y divertido, original muy loco y atrapante. Una mujer viaja en tren después de haber dejado a su marido internado en un psiquiátrico. Sentado junto a ella va un personaje extraño que se ofrece a contarle su vida. Caemos así en las redes de una primer historia. Luego el personaje se va, dejando una carpeta en el asiento del tren, y la mujer, tentada, lee su contenido, lo que nos arroja a una serie de historias cortas, conectadas por la fascinacion de la indiscreción. El libro culmina con la búsqueda por parte de la mujer del propietario de la carpeta, y nuevas historias aparecerán en esta aventura. Historias dentro de historias, dentro de historias, un espiral disímil que nos deja pensando en la ficción y su tenue línea divisoria con la realidad, la mentira, los sueños y por supuesto, la locura.

"Virus Tropical" de Power Paola fue un cómic autobiográfico que me gustó muchísimo. La ecuatoriana narra su infancia y adolescencia utilizando un relato, suerte de voz en off que es acompañado y completada por las viñetas. Muy personal e intimista, y sin embargo, (una vez mas, como cada vez que se encuentra una lectura que vale la pena) es posible ver en la infancia de otro, en la adolescencia de otro, cosas de la propia vida, impresiones propias. Artístico y personal, sencillo y poco forzado. Los dibujos y el relato de Power Paola me recuerdan a Jeffrey Brown, autor que me encanta. Hace un ratito entré al blog de la autora y vi que hay otro libro, la continuación de "Virus Tropical" probablemente. Y me dieron ganas de leerlo. Y qué mejor indicador de que el primero me gustó. Otro acierto de Editorial Común, gracias Liniers.

"Los Living" de Martín Caparrós: Este año había dispuesto no leer libros largos, y con esta novela quebré un poco la regla. Pero la premisa de un protagonista nacido en el año 1974 -igual que yo- me pareció atractiva. El libro no me decepcionó en ese sentido, ya que hace una interesante pintura de la clase media argentina. O mas específicamente de la clase media argentina del Gran Buenos Aires. La vida de Nito, el protagonista, parece bastante común y corriente, aunque cada tanto tenemos unos capítulos que nos adelantan que algo raro va a suceder. Algo loco. Nito acompañará a un personaje excentrico llamado Carpanta (apellido sugestivamente similar al del autor) en una empresa de razones y objetivos indescifrables: dejar cuerpos de personas muertas, embalsamadas y agionadas con diferentes vestimentas y actitudes, en diferentes lugares de la Ciudad de Buenos Aires.
Pero ¿Cómo llegó el personaje de Nito a esto? Probablemente eso es lo mas interesante de la novela, que recién en las últimas cien de sus 430 páginas desarrolla el misterio de los "living", culminando con un epílogo que no pudo dejar de recordarme a "Las partículas elementales" o "El mapa y el territorio" de Houllebecq -con las salvedades del caso-.
En ese sentido, la novela tiene la riqueza de aunar elementos muy realistas con un desenlace muy original, no de ciencia ficción pero casi.
La contra: hay varios capítulos donde se relatan muertes con pelos y señales. La verdad que resultan bastante morbosos e impresionantes. Claro, esta era claramente la intención del autor, pero el tema es que en definitiva no siento que el libro me haya dejado una verdadera reflexión profunda sobre el tema, como sí lo hizo la brillante serie "Six feet under" o la mencionada "El mapa y el territorio" e incluso "La muerte de Iván Ilich". De modo que, al fracasar en dejar un espacio para las cavilaciones del lector, sólo queda el impacto, y por lo tanto está mas cerca de una película de cine gore que de la filosofía.


En otro orden de cosas, he aquí una foto actualizada de mi bebita!!!! Saludos y prometo retomar con mas pilas mi blog.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Mala Onda. Alberto Fuguet


Último libro de 2010, la novela emblemática de Alberto Fuguet, el chileno que es un referente de la literatura latinoamericana post- boom. Lejos del realismo mágico y con una fuerte influencia de la literatura norteamericana, esta novela es una muestra clara de su identidad como autor, de los temas que aborda y de su estilo.
Matías Vicuña es un niño bien de la clase alta de Santiago de Chile. Todos sus amigos pertenecen a la misma clase social, con padres ricos de billetera fácil que pertenecen a clubes privados y hacen vidas licenciosas.
La novela abarca diez días. Empieza el 3 de spetiembre de 1980, con Matías volviendo de su viaje de fin de curso en Brasil. El personaje adolescente vuelve a Santiago, a su vida anterior que no lo conforma para nada. El país se prepara para un plesbicito que decidirá la reforma constitucional que permitirá a Pinochet permanecer en el poder casi indeterminadamente. Allí, vagando por el barrio en su bicicleta, o caminando pensando en sus dramas amorosos, o pasando el rato en bares o con sus amigos, todo parece desmoronarse para Matías, que no encuentra contención ni bienestar con nada ni nadie. Un rally de drogas, bebida y excesos que lo han emparentado con "Menos que Cero" de Breaston Ellis (Otras obras relacionadas: hace poco vi la versión cinematográfica de "Twelve", que está en la misma línea, y también me recordó mucho a "Azul casi transparente" de Ryu Murakami) y una rebeldía respecto de todo: de la sociedad y la idiosincracia chilenas, la vida de la clase alta y conservadora, pero también cuestiona cosas de la izquierda.
Hay una fuerte identificación de Matías con Holden Caufield (protagonista del libro "The Catcher in the Rye" de Salinger,  libro de lectura obligada requerida para leer "Mala Onda", y desgastado referente como obra "de inciación"),
Un adolescente con padres que quieren ser adolescentes, viviendo en un mundo donde nadie sabe bien donde está parado, donde la única libertad posible es la de la droga, los excesos, el sexo. Y donde la tentación del consumo y la comodidad son jaulas de oro que apestan pero son difíciles de abandonar.