jueves, 29 de abril de 2010

Historia del Llanto. Alan Pauls


El año pasado leí “El Pasado” de Alan Pauls. A pocas páginas me disgustó el estilo del autor, plagado de disgresiones. Acostumbrada a los escritores americanos o a sus discípulos, que se quedan al margen, dejando al lector las conclusiones, la preeminencia de Pauls en las páginas de su obra me molestaba. Era como un insecto que abrumaba a los personajes, que no los dejaba solos, que le insistía al lector “mirá que el creador soy, eh, no te olvides”. A cada acción de los personajes (en especial su alter ego Rímini) correspondía un comentario, una apostilla, un subrayado.
Las disgresiones eran tan largas que en ocasiones me preguntaba si para semejante esfuerzo de concentración mental no sería preferible leer el segundo tomo de “En Busca del Tiempo Perdido” que he abandonado una y otra vez.
Sin embargo leí todo el libro y lo disfruté. Lo que contaba estaba bueno. La historia era atrapante. Y en definitiva, esas disgresiones, esas indiscreciones del autor, también terminaron siendo enriquecedoras, en tanto mostraban una mirada del mundo con la que me podía identificar. Terminé “El Pasado” sabiendo que volvería a leer a Pauls.
Hace poquito leí una entrevista sobre el recientemente publicado “Historia del Pelo” (que empecé a leer hoy), el segundo de una trilogía que da comienzo con “Historia del Llanto” y terminará con “Historia del dinero”.
Despertó mi interés que Pauls declaró en esa entrevista que con estos libros quiso hacer algo “mas depurado”. ¿Será posible? Me pregunté.
No sé bien que es “mas depurado” para Pauls, pero su estilo sigue siendo el mismo. Salvo que esta vez yo ya sabía con qué me iba a encontrar. Ya he sellado una suerte de pacto con Alan Pauls, le permito las disgresiones. Y el devuelve la gentileza haciendo de ese “irse por las ramas” algo disfrutable. Porque aquí las disgresiones tienen una función narrativa. El narrador va y viene desde su niñez a su vida adulta, conectándolos de modo tal que las impresiones del niño que fue se proyectan y conviven en un presente constante con el joven y con el adulto.
En este ir y venir por la memoria y por la conciencia, se van desmadejando historias íntimas que pintan un cuadro mas amplio, el de un momento y un lugar de la historia política argentina.
Ya desde el comienzo de la novela, que da inicio diciendo “A una edad en que los niños se desesperan por hablar, el puede pasarse horas escuchando”, la mirada del protagonista, un personaje que “desde muy temprano ha sentido la relación profunda que hay entre la cercanía, cualquiera sea, y el dolor” está marcada justamente por un sentimiento de ajenidad. El mundo, las situaciones se presentan ante él como ante un expectador de privilegio, sumiso y dócil. Pocas veces se rebela nuestro héroe ante su destino de testigo de sus semejantes y del mundo. Como niño ejerce esta condición al ser confesor involuntario de sus padres, parientes y todos los adultos que lo rodean. Ya adolescente, esta vocación de espectador la ejerce como lector voraz de literatura política.
Algo que tengo que destacar de este libro es que me ha hecho reír muchisímo. Con su estilo pomposo, Pauls es sin embargo tremendamente irónico y con una buena dosis de cinismo.
Al final de la novela el protagonista tiene una revelación: No ha sido contemporáneo. No es contemporáneo, no lo será nunca.
Curioso que en cambio la novela en si misma haya sido considerada (acertadamente, creo) “rabiosamente contemporánea”.

jueves, 22 de abril de 2010

El Oficinista. Guillermo Saccomanno.



Las imágenes de “El Oficinista”, novela de Guillermo Saccomanno recientemente ganadora del premio Seix Barral Biblioteca Breve, me conducían una y otra vez hacia otra historia acerca de un oficinista que leí a fines del 2009: “El Síndrome Guastavino” (un cómic de Carlos Trillo con arte de Lucas Varela) cuyo protagonista, perturbado por el pasado violento de su familia y del país (su padre había sido un militar torturador de la última dictadura) vivía una doble vida, sumiso oficinista para los demás pero sumergido en una locura que lo lleva a hacer cualquier cosa por el amor…de una muñeca de porcelana tiránica. Tal como lo hacen las imágenes de “El oficinista”, los dibujos de “Guastavino” nos arrojaban a una ciudad decadente, sucia, repleta de seres amenazadores o descastados o desesperados. Todo en la casa inmunda y en la ciudad caótica que habita Guastavino nos habla de opresión. También en la novela de Saccomanno la ciudad acompaña la historia y la protagoniza. Incluso podemos pensar que el autor se vale un poco del oficinista sin nombre para mostrar este futuro que, como dicen los Redondos ya llegó hace rato.
No me gustó “El oficinista” al principio. Pero yo vivo en los libros que leo, y ¿A quién le gusta habitar en un mundo con atentados a cada momento, niños asesinos que matan a todos sus compañeros de colegio, perros clonados sueltos y amenazantes, juventud que solo vive para el consumo y la violencia, helicópteros patrullando todo el día, matando con sus hélices a los murciélagos? Una ciudad dónde no se puede discernir el día de la noche, donde hay “rascacielos del siglo pasado que devinieron colmenas donde se hacina y reproducen la miseria, la enfermedad y la muerte”. Allí, en ese lugar que poco a poco se nos hace mas y mas familiar y reconocible, el oficinista trabaja en un lugar que nos recuerda vagamente a los oficinistas de Mario Benedetti, un lugar muy setentoso, con un jefe gordo de tiradores que se acuesta con la secretaria. Su familia son una esposa gorda despótica y un montón de hijos gordos y malos que se aglomeran en un departamento inmundo. Para mi gusto todo demasiado esquemático, sin matices. Muy visto, muy leído. Caricaturesco. Y no era Guastavino.
El oficinista encuentra un sueño, tal vez el amor si es que eso existe en este mundo lleno de pasado y de futuro, como el nuestro. Y esa ilusión lo hace sentir que tal vez tiene una esperanza de “zafar” de su destino. Y allí comienza la historia.
De a poco nos vamos acomodando, acostumbrando al clima de pesadilla. Lo fuerte de esta novela no es la historia del protagonista, sino el mundo que quiere mostrarnos. Con ese mundo el autor nos da una mirada del nuestro, una mirada política, descarnada y jugada. Y sólo por eso la novela vale la pena. Por eso y porque Saccomano tiene oficio y es un muy buen escritor. Leí ayer una nota en el suplemento Radar, y realmente disfruté mucho de la entrevista: un tipo muy interesante ideológicamente y que como escritor no deja nada al azar. De alguna manera siento que me respondió todas las críticas que tenía para hacerle, todas las observaciones que había formulado a lo largo de la lectura: porqué los diálogos no están reproducidos sino relatados, la referencia a la lectura de revistas científicas del protagonista (que me recordaba mucho a “Bajo este sol tremendo”, pero que Saccomanno utiliza de otra forma), la relación con el cómic tan fuerte que sentí…
Algo que me pasó leyendo este libro es que me remitía permanentemente a otros libros ya leídos. Y de eso también habla Saccomanno: dice que se podría hablar de un “genero” de libros de oficina. Género donde cabría Bartebly y Benedetti. A mí me recordó también a los personajes de Martín Kohan, que viven en un mundo de infamias al que contribuyen con su mansedumbre, con su idiotez o su cobardía.
Es difícil recomendar este libro sin saber quien está del otro lado leyendo esta reseña. Muchos lo encontrarían “demasiado delirante”. Como su personaje. Como el mundo en el vive y donde quizás lo crucemos todos los días en la calle sin saberlo.

domingo, 18 de abril de 2010

Proleterka. Fleur Jaeggy

Ausente durante largo tiempo de este espacio. Estuve empezando y dejando libros, uno tras otro. Finalmente volví a una autora que tiene muy poco escrito,lamentablemente, pero cuyos libros son clases magistrales de literatura. Leí unos cuentos de "El temor del cielo" y decidi abordar su novela "Proleterka", donde con tono intimista y clara referencia autobiográfica narra el viaje de una hija y su padre en un viejo barco, el que da nombre al libro. Es un viaje entre dos desconocidos, que a la vez parecen tener una conexión muy profunda. Pocas palabras entre ellos y asi de parca es la escritura. ¿Vieron que es común decir de algún amigo o amiga muy callado que cuando hablan, lo hacen con una contundencia especial? Bueno: Así escribe Fleur Jaeggy. Al terminar este libro tenemos vívidas imágenes del barco, de su gente, de la historia de los personaes, los cambios que ese viaje produjo en ellos. No sé como lo hace. Y cada oración es digna de alabanzas: bella, dura, conmovedora, útil narrativamente.... Con razón escribe poco. No debe ser fácil, eh.
Quien quiera conocer a este talento un poquito escondido, puede leer "Los hermosos años del castigo" (también comentado en este espacio), los cuentos "El temor del cielo" o "Proleterka". Todos editados por Tusquets. Un bocado exquisito recomendado especialmente por La Lectora Omnivora.

martes, 16 de marzo de 2010

Azul casi transparente. Ryu Murakami


Contraportada: “Los protagonistas, chicos y chicas en su mayoría Jovencísimos, de esta novela viven cerca de una base norteamericana, consumiendo toda clase de drogas, yendo a conciertos de rock, organizando orgías para los soldados yanquis, todo ello sin aparente pasión ni placer. Con emblemática pasividad, se deslizan hacia la autodestrucción, como resultado no sólo de su situación presente, sino de un futuro bloqueado. El tratamiento del autor, frío y antisentimental, destila sin embargo un sentimiento de algo puro y no mancillado. Su técnica, con su ausencia de tabúes, de condenaciones morales y de detalles superfluos, se aproxima al cinéma-vérité, con unos toques de surrealismo.”
En el primer capitulo se inyecta una chica, en el segundo se inyectan todos mientras toman y fuman, y el protagonista casi se muere. Unas páginas mas y presenciamos una orgía tan violenta que mas bien parecen muchas violaciones en un mismo cuarto. Todo entre violencia verbal, suciedad y un calor que parece mas agresivo que las drogas. Hay sangre, agujas, vómito, saliva y todas las demás secreciones humanas posibles e imposibles. Es una novela de drogas, sexo y jazz.
Duro, durísimo, implacable. Fatigoso para el lector. Uno se siente vapuleado, maltratado a cada página.
Sin embargo leí varios capítulos de este libro de un tirón. No lo podía dejar. Tenía otro compromiso, sólo por eso me despegué de él. Dejé el libro en mi casa, pero yo me quedé en el libro.
Ese fue el primer día de lectura de “Azul Casi transparente” de Ryu Murakami.
Hay un desenfreno en el relato, en los personajes. Es un desenfreno muy diferente al de Kerouac en “On the road”. Aquí el desenfreno proviene del puro vacío, del desinterés, de la desesperanza. No hay pasión juvenil, ni poesía.
Esta cualidad adictiva del relato proviene probablemente de esta cualidad que señala la contraportada, esta aproximación al cine de la escritura. En efecto, las imágenes son absolutamente fieles, fotográficas, y los climas están muy logrados. Sin embargo, esta virtud también constituye lo que menos me gustó del libro: Sentí que no había una mirada lúcida, una mirada reflexiva. Simplemente una mirada exacta y detallada de la realidad. Tal vez con eso solo baste. Pero si hablamos de libros crueles, aquí lo cruel es la pura imagen, mientras que en otros autores (A. M. Holmes, Fleur Jaegy) cualquier escena de la vida cotidiana aparentemente de lo mas normal, nos eriza la piel.
Es un autor interesante, y me gustaría leer alguna otra de sus obras, quizás menos autobiográfica. Teniendo en cuenta que esta fue su primer novela y la publicó siendo muy joven, es prometedor.

jueves, 4 de marzo de 2010

La dama de Blanco. Wilkie Collins


Entusiasmada por la experiencia de "La Piedra Lunar" decidí emprenderla con otro libro de este autor. En este caso, "La Dama de Blanco" es una historia de amor. es decir, no tiene el componente policial de "La Piedra Lunar", donde el misterio se desconoce hasta el final del libro. En aquella historia, el componente amoroso iba por detrás del misterio, en un segundo plano. No por nada se ha dicho que fue la primer novela policial de la historia.
Aquí, en "La Dama de Blanco" el lector sabe a cada paso lo que sucede, casi todo le es revelado. Lo complicado es la demostración del crimen, que hará mas fácil la vida de los desventurados amantes. Al igual que en "La Piedra Lunar" el autor utiliza la narración a través de diversos personajes, lo que hace al libro entretenido al ir cambiando cada tanto de registro, y al revelar mediante la escritura la forma de ser de los protagonistas.
En realidad es una novela sin demasiado valor literario, meramente entretenida. Los personajes son unidimensionales: o buenos buenísimos o malos malísimos. Tal vez con excepción del conde Fosco, que podria ser el componente mas interesante del libro. Por otra parte, la novela ha envejecido mal, ya que las mujeres lloran y se desmayan por nada, y todo es exagerado y dramático por demás.
Wilkie Collins tuvo bastante éxito en su época, era compinche de Dickens y escribía en su revista. Era una especie de Dan Brown (mientras que Dickens era una especie de Stephen King, jajaja). Lo que quiero decir es que me leí un best seller. Pero un best seller del Siglo XIX ... que con todas las críticas que se les puede hacer, siguen siendo muy superiores a los del Siglo XXI ....

viernes, 19 de febrero de 2010

Freaks & Geeks


Hace un par de días vi el último capítulo de la serie “Freaks & geeks”. Es increíble que no existan mas temporadas de una historia que todavía tenía muchísima tela para cortar. En los pocos capítulos que conforman su única temporada, el espectador que inmerso en el mundo de los hermanos Weir y sus amigos.
A principios de la década del 80, Lindsay Weir, una chica aplicada, inteligente y disciplinada que asiste al colegio secundario McKinley, hace un cambio en su vida. Se aleja de su grupo de amigos destacados académicamente y se acerca a un grupo de inadaptados sociales y rebeldes. Un poco atraída por Daniel Desario, un poco buscando “algo” que ni ella sabe lo que es, comienza a interactuar con estos freaks problemáticos, vagos y que incursionan en “droga, sexo y rock`n roll”. Lindsay no pertenece del todo a ningún grupo, y capítulo a capítulo la veremos buscar su identidad, y en ese camino, conoceremos cada vez mas íntimamente a sus nuevos amigos, que mostrarán todas sus facetas y vulnerabilidades y se harán querer cada vez mas.
Los que se hacen querer desde el primer momento son los geeks de la serie, representados por Sam, el hermano menor de Lindsay que empieza el secundario, y sus dos amigos Bill y Neal. Con su adolescencia recién estrenada, los tres amigos todavía tiene mucho de niños, y aman (por supuesto) “Star Trek”. Viven en un mundo propio algo aislados del resto del colegio, y aunque sueñan con conquistar chicas y ser populares, es claro que son absolutamente felices en su isla de juegos y fantasías. Sus historias tiene que ver con crecer, con experimentar la vida –sus alegrías y sus decepciones- por primera vez, y un poco con la pérdida de la inocencia. Son los personajes mas tiernos.
Los Freaks, en cambio, han sido mas vapuleados por la vida, especialmente este grupo de “rebeldes y confundidos” con los que alterna Lindsay. Provienen de familias disfuncionales y pobres, en algunos casos, con Daniel Desario y su novia Kim, dura y pendenciera por fuera, ocultando toda su fragilidad. En tanto Nik, sufre el autoritarismo de su padre, y sueña con ser baterista –instrumento para el cual aparentemente no tiene demasiado talento- y Ken, (un Seth Rogen alejadísimo de su personaje típico de gordito bonachón) mira todo lo que pasa con el rabillo del ojo, habla poco y parece estar por encima de todo y de todos. Ninguno parece tener idea de qué hacer con su futuro, y en el caso de Daniel y Kim, concientes de ser “White Trash” sabe que todo tiempo futuro será peor. No es el caso de Linsay, que tiene una familia amorosa que la apoya y la cuida, si bien la distancia generacional y el deseo de libertad de la adolescente generan mas de un conflicto. Los padres de los Weir son personajes entrañables, a los que llegamos a querer pese a lo pesados que son, lejos de ser padres modernos y superados pero por eso mismo, por su anacronismo con buenas intenciones logran enternecer.
Bueno, lo dicho: es un mundo completo. Cada capítulo deja un diálogo preciso, una carcajada y una reflexión.
Voy a extrañar mucho “Freaks & Geeks”.
Ahora vamos a ver otra serie de este productor, que se llama “Undeclared” y corresponde a la época universitaria. No sé nada mas acerca de ella, pero espero que llene un poco el vacío que dejaron estos amigos.-
Porque si bien hay muchas películas de Jude Apatow, (miembro honorario de la llamada “Nueva Comedia Americana”) y en algunas está presente parte del elenco de esta serie, la única que se aproxima a ese cóctel perfecto de risas y reflexión, de melancolía y locura, es “Superbad” con su final agridulce.


Filmografía de Jude Apatow.-
Funny People (2009) (productor)
Year One (2009) (productor)
Pineapple Express (2008) (productor)
Step Brothers “Hermanastros” (2008) (productor)
Drillbit Taylor (2008) (productor)

Forgetting Sarah Marshall (2008) (productor)
Walk Hard: The Dewey Cox Story (2007) (productor)

Superbad (En Argentina, no sé por qué razón “Supercool”) (2007) (productor)
Knocked Up (Ligeramente embarazada) (2007) (productor)
Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby (2006) (productor)
The 40 Year Old Virgin (Virgen a los 40) (2005) (productor)
Kicking & Screaming (Pateando y gritando) (2005) (productor ejecutivo)
Anchorman: The Legend of Ron Burgundy (El reportero: LA Leyenda de Ron Burgundy) (2004) (productor)

jueves, 18 de febrero de 2010

The Office.


A la mañana trabajo en una oficina de 8 a 13 horas. Cuando salgo al mediodía, me meto en otra oficina, en la papelera Dunder Mifflin.
Todos los mediodías miro uno o dos capítulos de esta serie (versión norteamericana) donde se lleva las palmas el jefe, Michael Scott, personaje de diseño complejo que puede ser injusto, agrandado, pesadísimo, tarado y siempre politicamente incorrecto, pero a la vez tierno, querible y conmovedor, deseoso de aprecio y admiración por parte de sus empleados. En todas sus versiones, Michael resulta patético, pero cuando algo malo le sucede no podemos evitar sentirnos mal por él....Las contradicciones de este jefe de una sucursal de una empresa de morondanga (encarnadas con genialidad por Steve Carrell) son comparables -en versión comedia- a las de Dr. House o Tony Soprano.
El bouquet de empleados que lo acompañan no se queda atrás, Dwight el chupamedias y bufón involuntario, el negro que lo único que quiere es jubilarse, Kevin el perdedor, Meredith la borracha, Angela la amarga, el empleado temporario Ryan que parece ser el único con aspiraciones mas allá de ese lugar, Creed a quien no le interesa absolutamente nadie de los que lo rodean, Phyllis la gorda piola, Toby el de Recursos Humanos siempre escandalizado por los desatinos del jefe...Y por supuesto: Jim y Pam y su historia de amor que no se concreta. Lo de Jim y Pam es a la vez una hermandad basada en una lucidez que ninguno de los demás personajes tiene, y con la que enseguida conectamos como espectadores: es nuestra mirada, la de los de afuera y en ese sentido somos cómplices de Jim y Pam en cada capítulo.
En esta oficina nadie parece trabajar. El tiempo se va entre bromas privadas y las locuras del jefe, que parece estorbar mas que otra cosa, y que ante el enorme vacío que hay en su vida personal, quiere que la oficina sea el lugar de esparcimiento.
Las situaciones que se presentan en cada capítulo son hilarantes, así como los diálogos y la actuación de Steve Carrel, un verdadero payaso que "la gasta".
Por ahora voy por la segunda temporada, y me alegra saber que tengo un lugarcito en la oficina de Dunder Mifflin por bastante tiempo mas. Porque por plomo que sea, uno hace buenos amigos en el trabajo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Me cansé de Murakami



Si, si. Me cansé de Murakami, señores. En enero empecé con orgullo a leer un libro imposible de conseguir acá en Argentina que se llama "El fin del mundo y un despiadado pais de las maravillas", obra de la década de los 80 del super best seller japonés que estuviera hace no mucho tiempo en mi lista de favoritos. Sin embargo, desde el principio Haruki nos sumerge en dos universos extraños y fantásticos: Por un lado, un país de las maravillas que no se sabe bien si es un mundo futuro o simplemente un universo inventado por el autor, por el otro, una enigmática ciudad "el fin del mundo" donde quien entra ya no puede salir jamás. Rápidamente empezaremos a encontrar puntos de contacto entre estos dos mundos, donde todo es diferente, extraño, por momentos disparatado y hasta divertido...Pero a las 100 páginas decidí dejar de leer.
Es que el artificio es tal que llega un punto en que me pregunté ¿para qué? ¿cual es el sentido? Es un libro indudablemente bien escrito, como todo lo que produce Murakami. Pero la historia deja al lector afuera todo el tiempo. Habiendo leído "Crònica del Pájaro que da cuerda al mundo" y "Kafka en la orilla", ya leía desde el primer párrafo con la certeza de que nada me sería explicado, nunca. Que, como en un sueño o en una película de David Lynch, tendría que simplemente entregarme a esta ficción y dejarme llevar .... Encontré a este libro falto de profundidad. Mientras escribo esto me acuerdo del maravilloso "Crónicas Marcianas" y pienso lo conmovedor y humano que era, lo mucho que aprendí acerca de mi misma en sus páginas. Era una ficción con contenido. El sentimiento, la reflexión estaban ahí, no tenían que ser desentrañados con interpretaciones rebuscadas.
Perdoname Murakami. Fuiste mi ídolo por un tiempo, pero me cansé. Leí casi todos tus libros. "Tokyo Blues" y "Al Sur de la frontera, al oeste del sol" (las dos obras con menos o nada de elemento fantástico) son dos joyas. "Crónica del Pájaro..." y "Kafka..." tenían una galería de buenos personajes. "Sputnik, mi amor" fue el único en que encontré que el elemento fantástico complementaba una buena historia.
No leí "After dark" porque me avisaron que era flojísimo.
Pero por un tiempo me tomo licencia.

Ah... y otra cosa.... ¿Cómo es posible que este autor sea leído por gente que no lee? ¿se han dado cuenta que cuando entrás a una librería los libreros se arrojan practicamente sobre los libros de Murakami para recomendarlos?
Es algo extraño, tan extraño como los mundos que el mismo crea, tal vez. Lo que despojaría de todo valor a este post...

The Lovely Bones. Alice Sebold y/o Peter Jackson


Este post lo podría haber hecho en la categoría "literatura norteamericana", porque de acuerdo a mis registros, lei "desde mi cielo" en el año 2004. Me lo comprómi marido, teniedo en cuenta la gran cantidad de preaños que había ganado esta novela, narrada por una adolescente de 14 de quien abemos desde el primer momento que fue asesinada por un vecino, y que nos habla desde un cielo propio, personal. El espíritu de Susie Salmón, nuestra protagonista, se encuentra en un lugar intermendio, entre ese cielo y la tierra, donde sus padres y hermanos, compañeros de colegio y gente del pueblo sigue con sus vida, soportando el gran dolor de la pérdida, cada cual a su modo. Ve como se derrumba la existencia de sus padres, como crecen sus hermanos, como procesa su ausencia el chico que le gustaba. A la comunidad de la industria del cine le pareció algo totalmente sorprendente que Peter Jackson, después de "El Señor de los Anillos" y "King Kong" se decidiera por hacer esta pelicula, basada en un tono intimista y que es un realidad un gran drama. Pero el resultado brillante es la respuesta a esas dudas. Jackson demostró que es un gran director y nos da una pelicula con miles de registros: a la tristeza y el drama propios de el tema que aborda, la acompañan una buena dosis de suspenso (toda la trama del descubrimiento del asesino) y ternura. Además, las imágnes del cielo de Susie y su conexión con la tierra, nos da imágenes oníricas maravillosas (superiores por no ser tan recargadas a las de "Mas allá de los sueños" ¿se acuerdan?)... Confieso que el libro no me gustó mucho: el tono melancólico de quien nos habla desde la muerte es demasiado omnipresente, las historias de todos los "vivos" son demasiado dramáticas y los momentos en que ella está en el cielo son demasiado descriptivos. Me costó terminarlo, era de esos libros a los que no dan ganas volver. Pero tal vez estuviese yo equivocada, porque ganó todo tipo de premios y reconocimientos literarios. La contratapa del libro dice:
"Desde mi cielo. SEBOLD, Alice. Cuando conocemos a Susie Salmon, sabemos que ya está en el cielo, en su nuevo hogar. Desde allí nos va a relatar, con la inconfundible voz de una adolescente de catorce años, una historia tan inquietante como alentadora: la de su ……….. y el proceso de recuperación por el que van a tener que pasar sus seres queridos. Es una historia asombrosa y de extraordinaria ternura que parte de una de las pruebas más dolorosas a las que, desgraciadamente, a veces tenemos que enfrentarnos: la pérdida de un ser querido. Pero es también un relato lleno de esperanza que nos habla del poder curativo del amor."
La verdad que lo que promete el libro, lo brinda con creces la película. Como pocas veces sucede, supera la experiencia de la lectura. Luminosa, conmovedora y entretenida. Con mención especial a las actuaciones de la joven actriz (también se destacó en "Expiación") y del siempre cumplidor Stanley Tucci aqui casi irreconocible en el papel del asesino. La recomiendo.

sábado, 6 de febrero de 2010

Middlemarch. Georgie Eliot

«Middlemarch» es la historia de tres parejas sujetas a los frágiles hilos del saber y del error, entretejida con la crónica minuciosa de los destinos de toda una comunidad en una época de cambios y reacción. Quintaesencia de la novela victoriana, George Eliot marcó con «Middlemarch» un hito en la literatura universal. Mary Ann Evans, George Eliot para la historia de la literatura, nació en 1819 en Chilberts Coton (Warwickshire). Educada en el rigor de la religión, a los diecisiete años se declaró agnóstica. Fue subdirectora de la revista Westminster Review, el foro intelectual progresista más importante de su tiempo. Sus primeras novelas carecen del realismo con fuerte base intelectual que caracterizan «Felix Holt» (1886) «Daniel Deronda» (1876) y «Middelmarch» (1871-1872), su novela más importante. Murió en Londres en 1880.
Recibí Middlemarch como regalo de navidad, en la edición tapa dura de la editorial Alba. Empecé a leerlo el 25 de diciembre mismo, y no lo pude dejar hasta que lo terminé a mediados de enero. Lo complicado fue que en esos días me fui de viaje, y me lo llevé…debe pesar como 5 kilos, pero no podía dejar de leerlo.

Tal como dice la contraportada, la novela gira en torno a tres parejas, y a partir de allí nos muestra la vida de un pequeño pueblo provinciano. La historia está situada mas o menos en el año 1931, anterior al gobierno de la reina Victoria, pero es escrita ya en la época victoriana. Los años en que transcurre la novela son de grandes cambios, y como signo de ellos se menciona especialmente la inminente Reforma Electoral, que tiene atentos a todos los habitantes de Middlemarch. Sin embargo, el cambio es tal vez mas profundo, y la modernización ideológica y científica que se avecina es representada en particular por dos personajes: Dorothea Brooke, una joven apasionada, sedienta de conocimientos y de contribuir al mejoramiento del mundo en general, y Tertius Lydgate, un médico lleno de sueños de descubrimientos científicos, también con sueños de cambiar algo en el ámbito de su profesión, que lucha contra el conservadurismo del pueblo. Ambos cometerán el error de casarse con la persona equivocada, lo que frustrará, tal vez, sus deseos.

Pero no creo que se pueda simplificar esta novela diciendo que se trata de una historia sobre matrimonios mal avenidos. En todo caso la novela de lo que da cuenta es de las enormes frustraciones de las mujeres en época. Al principio Georgie Eliot hace una referencia ala vida de Santa Teresa, una mujer a la que su fervor llevó a fundar una orden religiosa mediante la cual canalizar sus ideales. Y afirma que en el mundo hay muchas Teresas que no pudieron concretar sus ansias. Sin duda Dorothea es una de ellas, y lo que quiere contar George Eliot, es que para algunas personas parece que la única realización que les deparaba esa sociedad es la vida familiar. Por eso Dorothea se casa con un hombre viejo y aburrido: porque veía en ese matrimonio o modo de vida que se le impondría tarde o temprano) la única la posibilidad de colaborar con algo grande, en el entendimiento de que el Sr. Casaubon produciría una obra de importancia en la que ella sentiría que al menos participó tangencialmente. El personaje de Dorothea es fabuloso y conmovedor. Al principio es insoportablemente sabionda (¿no lo fuimos todas a los 19 años?)  Pero la experiencia y el sufrimiento la hacen evolucionar y madurar para convertirse en una mujer admirable, que se suma en mi corazón al podio de los personajes inolvidables y mas amados, junto a Lizzie Beneth, Jean Valjean, Zenón, Isabelle Archer y otros.

Podría decir muchísimo de esta novela que Harold Bloom incorporó a su libro “El canon occidental” declarándola “novela canónica”. Tiene un fuerte contenido ideológico, histórico, y desde lo literario podría derramarse ríos de tinta analizándola. Pero no es lo que yo hago en este blog.

Simplemente les diré lo siguiente amigos: Viví 20 dias en Middlemarch. Pasé las vacaciones de verano en Middlemarch. Y me encantó.