miércoles, 18 de septiembre de 2013

Yo serví al rey de Inglaterra. Bohumil Hrabal

 
 
 
Hace muchos años leí un librito llamado “Una soledad demasiado ruidosa”. El protagonista y narrador era un viejito que se dedicaba a prensar libros encerrado en un sótano, en una rutina de absoluta soledad y amor por la misma literatura que destruía diariamente.
Desde aquel primer encuentro con el autor, el nombre de Bohumil Hrabal es para mí el de un viejito loco que tritura libros. Y miren si su imagen no concuerda un poquito...
 
 
 
Sin embargo, resulta ser que no es así. Bohumil Hrabal es un escritor checo -diría que imprescindible- con una vasta obra, amado por Kundera. 
 
No hace mucho lo recordé gracias a los comentarios de Claudia en el blog A Dos Voces, que me decidieron a leer algún otro libro suyo. Así fue que en mi librería-favorita-de-todos-los-tiempos-Guadalquivir, los mejores libreros que he conocido pusieron a mi disposición varios ejemplares del checo y yo elegí éste: “Yo serví al rey de Inglaterra”. La contraportada prometía una historia divertida y no me arrepentí de la elección.
 
Un libro divertidísimo, con un protagonista inolvidable, antológico: Un pequeño camarero, bastante simplón, por no decir tonto de remate, pero con unas ambiciones y una determinación encomiables que nos cuenta sus andanzas, con el telón de fondo de Checoslovaquia: su creación como estado independiente, la invasión nazi, la Segunda Guerra Mundial y el arribo del comunismo bajo la dirección de la Unión Soviética.
Nuestro héroe tiene suerte y mala suerte a la vez, y sus aventuras y encuentros con un haz de personajes tan pintorescos como él mismo, hacen reír a la vez que despliegan unas fabulosas imágenes ante los ojos del lector.
Se que existe una película, pero para mí, el director perfecto para la película de este libro sería Emir Kusturica.
Un autor increible, para seguir conociendo y disfrutando.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La Cena. Herman Koch

 
He aquí una novela que entretiene, sorprende y va resultando mas atrapante a medida que se avanza en su lectura.
El libro se divie en varios capítulos de acuerdo a los pasos de la cena que da título a la novela: aperitivos, entrantes, segundo, postres, digestivo y propina. Ahora bien, no toda la “acción” -a conrario de lo que uno espera- se desarrolla precisamente en el marco de dicho encuentro. No: “La Cena” es mas bien el disparador de toda una serie de evocaciones por parte de nuestro narrador, y he allí donde residen las sorpresas y las vueltas de tuerca.
Lo que principia como un enfrentamiento psicológico entre el protagonista, Paul y su hermano Serge, político famoso y de éxito, demuestra a medida que avanzan los pasos del menú, ser la culminación de un secreto de muchos años.
Insisito en el factor sorpresa dela novela: cierto es que los dos matrimonios se reúnen a cenar con el objetivo de hablar sobre un hecho de violencia que protagonizaron sus hijos. Sin embargo, el libro, en lugar de decantarse hacia lo policial, toma un camino mucho mas psiológico que además, resulta muy movilizador para el lector, ya que lo que queda después de terminar esta novela es el eco de una reflexión sobre un tema que a todos los que somos padres nos atormenta bastante: ¿Hasta dónde debemos proteger a nuestros hijos? ¿Hasta qué extremos somos capaces de llevar nuestro amor? Los famosos límites tan dificiles de establecer... uf...muchas cosas quedan resonando.
Todo ello va “condimentado” con una mirada irónica y lúcida sobre la sociedad holandesa que (como sucede con todo libro bien escrito) logra trascender y constituir una pintura del mundo. Así, los pecados snobs de los adinerados, los platillos con imperceptibles cantidades de comida por montos exorbitantes, el culto a la fama...
Sobre el final se combina la farsa, la acción, la violencia y hasta un poco de melodrama, para un final sobrio pero impactante.
Una cena deliciosa, entretenida y con ingredientes que salen de lo común.

miércoles, 7 de agosto de 2013

De partos, de pilchas y de historias de época: Cosas de chicas

No quiero dejar pasar mucho tiempo sin decir algo sobre dos series de época hermosas que he disfrutado en el último tiempo.
 
 
En primer lugar la espléndida “Call the Midwife”, que me ha cautivado de tal modo que la estoy viendo por segunda vez. La historia de Jenny, una bella joven que se muda al East End de Londres en la década de los 60, ( en una decisión que en la primera línea de texto del primer capítulo ella misma califica como “madness”), para sumarse a un equipo de matronas en el convento de San Ramón Nonato, entre las que se cuentan un puñado de monjas encantadoras y otras chicas como ella. La inclusión en el reparto de la GENIAL Miranda Hart (gracias, Luciana por recomendarme “Miranda”), completa una receta perfecta. Capítulo a capítulo vamos conociendo historias de vida del barrio de East End, pero también en las vidas de estas jóvenes ocurrirán cosas. Con un equilibrio perfecto entre tristeza y alegría, entre drama y momentos de luz que sólo los recuerdos de la juventud y el entusiasmo pueden deparar, cada episodio es un placer, y uno se siente bien tratado como espectador. Espero ansiosa la segunda temporada.
 
 
La otra serie que me ha gustado mucho, es “The Paradise”, a la que llegué gracias a mis visitas a otros blogs de chicas que como yo, tienen obsesión por los vestidos largos y los carruajes, jajaja. Esta serie (basada en una novela de Emile Zola) cuenta las peripecias de Denise, una joven, talentosa y ambiciosa joven que se suma a las filas de una tienda llamada “The Paradise”, comandada por un hombre tan talentoso, audaz y ambicioso como ella misma. Esta serie es mucho mas clásica, y de hecho el vestuario, y hasta las caras de los personajes por momentos me hacían acordar a los dibujos de mis libros de la “Biblioteca Billiken” , con los que me inicié en Louise M. Alcott, Sissi y otras historias de época que jamás dejé de amar. Intrigas, amor, personajes complejos y toques de humos y ternura se suceden en esta super tenda, antecedente de los shopping centers de hoy, donde las mujeres dan muestras de ser tan "locas por las compras" ayer como lo son hoy. Una historia que me dejó con la boca abierta con un final después del cual ¡todo puede pasar!.
 
Y ya que todo esto ha devenido tan "mujeril", con los partos, las monjas y la compra de chucherías, les dejo una foto actualizada de mi muñeca, ahí va:
 
 En el avión hacia Buenos Aires. Próxima entrada: Aventuras de la Lectora Omnivora en la gran ciudad.

Premio Liebster



Un poco tarde, agradezco el premio que me otorgó el blog de Lidix!!

El premio otorgado, se llama Premio Liebster, y consiste en nominar a unos 11 blogs de menos de 200 seguidores y responder a las 11 preguntas que propone el blog que te ha premiado con el fin de dar a conocer nuevos blogs que porque empiezan o por el motivo que sea aún no han tenido muchas visitas.
 

He aquí mis respuestas a las preguntas de Lidix:
 
1.¿Eres lector de Harry Potter? Por supuesto
2. ¿Cual es tu hechizo favorito?: Todos me encantan, pero a diario me encuentro envidiando el reloj de arena que Hermione utilizaba para duplicar las horas del día y hacer mas materias...
3. ¿Qué novela consideras que descubrió tu amor por la lectura? Sin dudas, “Mujercitas”
4. ¿Con qué personaje literario más te identificas? Ya he comentado en un post reciente que esa sería “Anne, la de tejados verdes”
5. Si tuvieras un superpoder ¿Cuál sería? y ¿Cómo lo usarías?: Invisibilidad. Lamentablemente, confieso que lo usaría para matar gente que no soporto. Soy del tipo de super héroe de “Misfists” sin ningún tipo de moral.
6. ¿Qué autor/a me recomiendas? Nicole Krauss.
7. Una serie de tv que haya marcado tu vida (o por lo menos que no puedes pasar si ver)... ¡¡¡Obviamente, “The Gilmore Girls”!!
8.¿Te gustan los cómics? dime uno que hayas leído que te haya gustado mucho y porqué: Me fascinan. Si bien son varios los que me parecieron brillantes, debo elegir “MAUS” de Art Spiegelman.
9. Si no te dedicaras a lo que te dedicas ahora ¿Qué harías?: Escribir, dar clases de literatura o talleres literarios, periodismo escrito, psicóloga, microemprendimiento de tejidos, hippie, chef … 
10. ¿Qué harías en las ultimas 24 horas antes del final del mundo? Emperrarme en tratar de sobrevivir.
11. ¿Stark, Lannister,Targaryen o Baratheon? Targaryen
 
Mis blogs elegidos a los que "paso la antorcha" del premio:
 
1- Kristi, de Vecino León
 
2- Marcelo y Claudia de A dos voces
 
 
 
5. Patricia de “El mundo de Palikú”   

6. La Ladrona de Libros

7. zon de Voz de Reloj

8. Mario Skan de Quaderno Ribadavia

Les quedo debiendo tres porque la mayoría de los blogs que sigo tienen mas de 200 seguidores!!!
 
Mis preguntas:
1) ¿En qué momento y en qué lugar te gusta mas leer?
2) Un libro o autor que haya marcado tu adolescencia
3) Algún placer literario inconfesable y vergonzoso
4) ¿Te sabés alguna poesía de memoria? ¿Cuál?
5) Nombra algún libro que hayas dejado, pero que estés convencido de que leerás alguna vez
6) Algún libro que sabés que no leerás jamás porque ya viste la película y con eso te consideras satisfecho
7) ¿Conocés alguna serie de TV o película que consideres que supera la literatura?
8) Si fueras director de cine ¿qué novela te encantaría adaptar?
9) Y si fueras actor, ¿qué personaje te gustaría encarnar?
10) Qué música te parece que se acerca a la literatura?
11) ¿Que significa ser blogger en tu vida?

domingo, 4 de agosto de 2013

Matar al Padre. Amélie Nothomb

 
Amelie Nothomb es la única autora de la que puedo decir que leí toda su obra publicada en castellano. A esta altura es una cuestión de mantener este record, así que ni bien sale uno de sus libros lo leo. Para colmo Amelié es la Woody Allen de la literatura: Publica un libro por año. Por eso, mucho se ha dicho de esta autora en este blog. Tanto, que la verdad es que siento que me repito...
En general sus libros son cortos, entre nouvelle y cuento largo. En general los autobiográficos suelen gustarme mas que los de ficción, ya que hace relatos bastante delirantes y en algunos casos grotescos. Claro que los aforismos que brotan aquí y allá y el ritmo encantador de las historias logran tenerme atenta durante las ciento y pico de páginas que duran las novelitas.
En este caso, me pareció una historia muy linda, no tan delirante, con una vuelta de tuerca impensada y un final inesperado. Lo mas potable de sus libros de ficción.

jueves, 1 de agosto de 2013

Frío en Alaska. Matías Capelli

 
Esta novela la leí -para indignación de mi marido- sólo porque el autor tiene las mismas iniciales que yo (algunas de ellas, al menos) y era requisito para el reto de Meribelgica.
Se trata de un escritor argentino que desconocía, y esta es su primer novela o libro de cuentos, según se opine.
La verdad que se trata de una obra fragmentada, que está lograda en algunas partes, y en otras no tanto. El punto de vista es siempre de parte del mismo personaje, Lekman, pero las formas narrativas son diversas, y casi podría tomarse como un libro de cuentos y leer cualquier capítulo por separado, cosa que es interesante pero no del todo novedosa, ya he leído otros libros así.
Aqui lo cierto es que parece que el autor hubiera hecho diferentes ejercicios de escritura probando a ver “como le quedaba” escribir en uno u otro narrador, ora en primera persona, ora narrador omnisciente, ora en segunda persona hablando consigo mismo...Lo que es una pena porque el primer capítulo/cuento es excelente. A mí me dejó con las ganas de un libro entero.
Ese primer capítulo nos presenta a Lekman, que se encuentra separado de su novia Fernanda que está en Londres en una beca. Ella le manda regularmente los recibos de los consumos que hace diariamente, para el los presente ante la organización que le adjudicó la beca. Asi, Lekman pasa sus días ensamblando los datos que los tickets le van dando, componiendo e imaginando las rutinas de Fernanda. Su vida y sus fantasmas giran en torno a estos recibos que, veremos, tal vez no digan toda la verdad.
Muy bueno este comienzo, el resto regular.

lunes, 29 de julio de 2013

El Gran Gatsby. F.S. Fitzgerald

 
 
La tercera es la vencida, dicen, y en mi caso fue así. Dos veces empecé y dejé rápidamente esta novela, que consideraba un pendiente eterno en mi lista. El personaje de Fitzgerald en la película de Woody Allen, y al poco tiempo la lectura del cómic de Jason, incrementaron mi curiosidad respecto del autor, del que nada había leído. Cuando la leí por segunda vez, se lo comenté con desazón a un compañero de trabajo muy lector, que me alentó diciendome que “era un bodrio”. Que alguien que leyó “En busca del tiempo perdido” y “El hombre sin atributos” completos me diga tal cosa, me significó un gran consuelo.
Sin embargo, enterada del próximo estreno de una versión fílmica con gran casting, decidí reemprender la lectura, y esta vez pude sumergirme en el mundo de “El Gran Gatsby” y leerla casi de un tirón.
Mi conclusión es que se trata de un libro bastante sobrevaluado. No me pareció que tuviese personajes interesantes, no respiré en absoluto el clima de “los años locos”, ni de Nueva York, Gatsby me resultó aburridísimo no le encontré profundidad alguna, el narrador intrascedente, ni hablar de la chica... una pavada.
Tal vez el cine logre conmoverme un poco mas.
Pido perdón a los admiradores.
 
(Miren: El Gran Leo me perdonó)
 

miércoles, 3 de julio de 2013

Las Poseídas. Betina Gonzalez

Una chica nueva, Felisa Wilmer, ingresa en un colegio religioso para niñas en la zona norte de Buenos Aires. Recién llegada de Londres, Felisa se convierte en el centro de atención por su actitud rebelde y su mal comportamiento, rodeada además por el aura "poética" que le dan sus aficiones artísticas, su perfecto inglés y su carácter tan impenetrable como independiente. Al menos así la ve López, la narradora, que no tardará en hacerse amiga suya. Las dos chicas viven entre las leyendas más o menos escabrosas que se cuentan en voz baja sobre el pasado del colegio, y algunos "peligros" más reales que se encuentran en sus cercanías. Pero poco a poco López irá descubriendo la historia de Felisa, que vive con su abuela después de la muerte de su madre en un accidente, y las razones de su comportamiento excéntrico y suicida, como si estuviera «poseída» por personas de su entorno.
 

Si hay algo que me encanta, son las historias de colegios. Especialmente de internados. Aunque podría pensarse que la obra fundacional en la materia es "Jane Eyre", en mi caso creo que la fascinación proviene de unos libros que me prestaban las hijas de una amiga de mamá, protagonizados por una niña llamada Puck, que era pupila en un colegio de Suiza. Era una saga de 29 libros ("Puck colegiala" "Puck y los ladrones" "Puck y su doble") en que la protagonista y sus amigos resolvían misterios, hacían equitación en el bosque y patinaban sobre hielo en el lago cercano al colegio. Yo soñaba con ir pupila allí, pero en Viedma la única alternativa de ser pupila era ir al colegio de monjas viejas, así que me conformaba con leer.
Valga la introducción para decir que ni bien vi de qué se trataba el nuevo libro de Betina Gonzalez lo puse en mi lista de deseos.
Justamente en “Las Poseídas”, lo mejor del libro, lo mas interesante es cómo pinta la autora el mundo del colegio. El comienzo de la novela, que toma al menos un tercio de la misma, nos ubica en un colegio secundario de monjas clarisas de la ciudad de Buenos Aires, en la década de los 80, (no mucho antes de que yo misma comenzara el secundario). Ante nuestros ojos se despliegan las pequeñas miserias cotidianas de las adolescentes y sus pequeños grupos y elites, los personajes de cada una de las monjas con sus particularidades, las pequeñas leyendas y secretos del colegio. En ese escenario no alejado de cualquier otro colegio secundario, se mueve la protagonista, María de la Cruz López, a quien sus compañeras llaman “López” subrayando su falta de apellido ilustre. Siendo ella misma un tanto inclasificable, es lógico que la llegada de una nueva y enigmática alumna capte inmediatamente su atención. Siempre hay una chica nueva que agita los ánimos en estas historias, alguien que por ser de fuera no respeta esos acuerdos tácitos que  van amoldando la rutina y el delicado equilibrio de la escuela. Pero es que: ¿No hay siempre una chica o un chico nuevo así en la realidad? En el caso de la historia que cuenta López, su incorporación, y su excentricidad probablemente habrían tenido mas repercusiones, de no ser porque por esos mismos días apareció en las inmediaciones de la escuela un exhibicionista, y además una monja se fuga con el padre de una alumna. 
Es cuando la historia se aleja un poco de este universo escolar apasionante, y se concentra un poco mas en la figura de Felisa y su tortuosa historia, que la novela baja un poco su nivel. Allí aparecen algunas escenas demasiado escabrosas y teatrales, diálogos un poco mas pretensiosos y en particular la retorcida historia de Felisa que le quitan algo de ritmo e interés a la trama. Hay una parte de la novela en que López nos cuenta lo que a su vez le narró Felisa acerca de su pasado. Con pinceladas fantásticas, y una voz en primera persona (la de López) que reproduce el relato de Felisa, pero tal vez excesivamente empapada de detalles e impresiones íntimas, esta es una “historia dentro de la historia” no demasiado lograda.
Ciertamente sobre el final la autora logra marcar la diferencia entre las alumnas del colegio de las clarisas, aún frescas, aún adolescentes, y la  desangelada Felisa, lo que de alguna manera justifica la cosa truculenta, pero pienso que no está del todo lograda esta parte de la trama, y sí, en cambio la trama secundaria referida al exhibicionista.
Muy logrados los personajes, no sólo la protagonista (seguramente un alter ego de la autora, en ese sentido es bastante reveladora la descripción que hace de sí misma López) sino los secundarios. PAra mi, merece un siete.
 
 
 

viernes, 28 de junio de 2013

Rayuela, 50 años

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.
 
 
 
 
Cortazar es un autor de mi infancia y mi adolescencia. Hoy por hoy hace tiempo que no lo releo, pero sus cuentos forman parte mía y del imaginario cultural argentino.
 
Yo, entonces, en el juego de la lectura, tiré la piedra y salté cuadro por cuadro esa Rayuela que fueron los cuentos y las novelas de Julio.
 
Ahí voy:
 
Saltando con la pierna derecha. Cuadro Número 1.
Tengo cinco o seis años. Todavia no sé leer, pero lo que mas me gusta es que mi papá me cuente cuentos a la noche. Cada vez me pesa mas el analfabetismo. Quiero poder leer cuando yo quiera, lo que yo quiera. LA biblioteca de mis viejos va del piso al techo. Hace tiempo me prometí leer todos los libros. Todos. el primero será ese de allá arriba, negro, con una rayuela dibujada en el lomo.
 
Saltando con la pierna derecha. Cuadro Número 2.
Atardecer de un día de verano de 1984. Tocan la puerta de casa. Atiende mi mamá, es un colega que pasa cinco minutos, no entra a casa. Solo para avisar que falleció Julio Cortazar. Mi mamá llora silenciosamente. Esa imagen queda grabada en mi. Que un escritor pueda provocar eso en una persona me impresiona.
 
Con las dos piernas. Números 3 y 4.
Tengo doce años. Estoy aburrida. No tengo nada para leer. Pido que me compren otro mas de la Biblioteca Billiken o (lujo asiático) de la Robin Hood. Mi mamá me dice que ya estoy grande y puedo empezar a leer “otras cosas”. Saca un libro de la biblioteca de los grandes. Lo abre. Busca una página. Me dice “lee este cuento”. Es “Final del Juego” de Cortázar. Es el fin de la literatura infantil. Es el comienzo del mejor juego de mi vida.
 
Camino al cielo. Número 5.
Tengo 19 años. Estoy en la Terminal de Retiro, esperando el ómnibus que me llevará al sur para las fiestas. Hay muchos estudiantes, algunos conocidos, otros no. De pronto, por el parlante informan que los omnibs están retrasados por una manifestación. Nos agrupamos, conseguimos un lugarcito en la confitería de la terminal, nos acomodamos entre los equipajes. Alguno saca una guitarra. Conversamos, nos reimos. Pasan las horas. El parlante anuncia el arribo de nuestro ómnibus. Nos lamentamos al unísono ¡la estábamos pasando tan bien! Inmediatamente nos miramos y gritamos riendo: ¡La autopista del Sur!. Cortázar ya era parte de todos, un héroe mitológico de los jóvenes.
 
Con las dos piernas. Cuadros 6 y 7. Casi casi piso la raya y descalifico.
No me gusta la novela “Rayuela”. La empiezo y la abandono. Muchas veces. No entiendo nada.
 
Llegando. Cuadro 8.
1995. Mi mamá me recomienda que vaya a ver la obra de teatro “Rayuela”, con Virginia Innocenti en el papel de La Maga. Me encanta.
 
Tocando el cielo.
Gracias a la obra de teatro leo “Rayuela” en tiempo record. De puro agrandada, la leo entera, con el esquema propuesto por Cortázar en la primer página. En vano, porque no entiendo en absoluto ninguno de esos capítulos meta literarios, pero la novela me encanta. Después leo “El libro de Manuel” y “62, modelo para armar”. Cuando estoy leyendo “El libro de Manuel” conozco a Carlos. Dejo de tener a mis padres como únicos guías y compinches de lectura. Empiezo a leer otras cosas.

Ahora hace mucho que no leo a Don Julio.
 
Eso sí: Cuando mi hermana visitó París, lo único que le pedí fue un atado de Gauloises. Yo no fumo, pero me fumé uno a la salud de Oliveira y de La Maga.
 
Final del juego.
 
 
 

jueves, 13 de junio de 2013

Mas que Humano. Theodore Sturgeon + La invención de Morel (novela gráfica) y algunas reflexiones de una lectora que se está poniendo vieja


El futuro llegó hace rato.
todo un palo, ya lo ves.
veámoslo un poco con tus ojos.
el futuro ya llegó.
Yo voy en trenes.
no tengo donde ir.
algo me late
y no es mi corazón.
¿cómo no sentirme así?
si ese perro sigue allí.
¿que podría ser peor?
eso no me arregla.
eso no me arregla a mí.
Estás llamando a un gato con silbidos.
el futuro ya llegó.
llegó como vos no lo esperabas.
todo un palo, ya lo ves.

(Todo un palo. Los Redonditos de Ricota)
 
 
Hace tiempo me picó la curiosidad de leer a Theodore Sturgeon, y finalmente conseguí uno de sus libros mas conocidos “Mas que Humano”. Primera impresión: Muchísimo tiempo (años) sin leer ciencia ficción, o literatura de anticipación. Salvo que cuenten las novelas de Murakami. Por ende, no me considero lo que se dice una voz autorizada para opinar sobre el género.
La novela nos va presentando poco a poco a diferentes personajes, que tienen historias de vida diferentes, y en algunos casos poderes paranormales. Tanto por sus circunstancias de vida como por sus talentos, son personas que no encuentran su lugar en la sociedad (“no coengranamos”, dice una de ellos, inventando un término para esta falta de ubicuidad). Poco a poco se van conociendo, hasta que constituyen un grupo capaz de actuar como una sola persona, que utiliza las facultades físicas y mentales excepcionales de cada uno. Esto les da un poder inusitado, con el enorme riesgo de que este Ser “mas que humano” pierda la “cabeza” (es decir, uno de los componentes del grupo) sufriendo una crisis moral y ética.
 
Así toda la primera parte de la historia no va contando cómo se constituye el grupo “mas que humano” y en una historia final, lo reencontramos años después, relacionándose con seres humanos comunes, en el caso, un joven ingeniero muy inteligente.
 
Creo que una falla del libro consiste en que nos priva de varios años de la historia, de la que sólo nos enteramos por el relato de uno de los personajes. Nos perdemos una etapa interesante, que es el paso de la infancia a la adolescencia de los componentes del grupo (esto puede tener que ver con que el libro fue escrito en una época en que la adolescencia casi no existía). Como resultado de esto, todo lo que tiene que ver con la intencionalidad de los personajes, sus motivaciones, sus pasiones, que podrían haber sido interesantes, sólo las conocemos indirectamente. También de la última parte de la historia tenemos un punto de vista parcial, y se nos relatan resumidamente varios acontecimientos.
 
Lo leí bastante rápido, y ciertamente todo el mundo que plasma así como los personajes quedaron muy vívidos en mi memoria. Pero sinceramente tengo una sensación ambivalente respecto a este libro, un poco de apatía y falta de entusiasmo. Tal vez se trate de una ciencia ficción que ha envejecido un poco. Tendría que leer otro libro del autor para definir si se trata de esto, o simplemente que, siendo un buen libro, la historia no logró conmoverme del todo, por las fallas que señalé.
 
¿Será que la ciencia ficción envejeció a la par que lo hice yo? La novela de Bioy Casares, "La invención de Morel" me pareció en 1988 tan perfecta como la definiera Borges. La leí allá por los años en que tener un walk man, una videocasetera o un teléfono que en lugar de disco tuviera botones era considerado un pequeño lujo cibernético de la clase media. Épocas en que mandaba cartas "de carne y hueso" que tardaban mucho en llegar y los canales de la tele se cambiaban con una perilla redonda que hacía tracktracktrack.... No estoy nostálgica, para nada. Pero en aquellos tiempos leer una novela como la de Bioy era un subidón: la idea era loquísima y además, todavía todo era posible.
 
Hoy, como dijeron hace tiempo los Redondos "el futuro llegó hace rato". Ya sabemos por donde viene la mano, esos grandes inventos ya están entre nosotros, pero justamente por eso creo que estamos un poco mas escépticos respecto de algunas cosas... hay una pérdida de inocencia y de capacidad de asombro. Y los libros de "anticipación" tiene algo un tanto pueril. Creo que su volviese a leer "Crónicas Marcianas" (un libro que en su momento me apasionó) lo consideraría una pavada.
 
Todo esto para decir, entonces, que volver a "La Invención de Morel" 25 años después fue un poco decepcionante. La adaptación de la novela al formato historieta, sin embargo, resultó impecable.
 
 
 
Por ahora, creo, me quedo en mundos completamente fantásticos, mágicos y místicos, como el de "Game of Thrones" (impresionante esta última temporada). Allí todavía puedo sentirme un poco Alicia y olvidarme del tiempo.