domingo, 20 de junio de 2010

Las librerías de mi vida…las de Buenos Aires.

Para una Lectora Omnívora, no hay nada mejor que los lugares donde saciar su avidez de libros. Desde chica me encantaba hurgar cualquier reducto donde hubiera papel, sea biblioteca pública, desván de la abuela, o las revistas Condorito e Isidorito de mi amiga Silvina, que las escondía cuando iba de visita, porque de otro modo me enfrascaba en la lectura de tal modo que no salíamos a jugar.
Durante los años que viví en Buenos Aires, una de las salidas seguras era deambular por la calle Corrientes mirando las librerías de viejo y de nuevo. Con mis amigas (a veces con algún novio) entrábamos a todas y cada una de ellas. La cosa era más mirar que comprar, porque no había mucha plata. Todavía me acuerdo de un libro de tapa dura y medidas poco convencionales con fotos de las hermanas Brönté, los lugares donde vivían y hasta los textos que escribían en su infancia…(¿Cómo pude haber sido tan tonta de no comprarlo?).
Por esos años mi lugar en el mundo era la librería Romano, que estaba en la calle Lavalle (Ahora está a la vuelta, en la calle Ayacucho). El colectivo de vuelta de la facultad me dejaba en la puerta, y cuando aprobaba un examen me bajaba y me premiaba comprando un libro. Esa librería revestida de madera, donde sonaba música clásica todo el tiempo y había libros en varios idiomas y cosas directamente increíbles como las primeras ediciones de los libros de poesía de mis amadas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, era el sitio donde soñaba con conocer al amor de mi vida.
Cuando me vine a vivir a Viedma, y conocí a Carlos, la cosa cambió. A Carlos no le gustan para nada los libros viejos o usados. Seguimos haciendo el recorrido por la calle Corrientes, pero gracias a él he conocido otras librerías que hoy son mis favoritas: Las tres que mas me gustan son Norte, Guadalquivir y El Ateneo.

La última la destaco más que nada por su belleza y tamaño. Cuando me enteré que mi cine favorito, el Grand Splendid de la calle Santa Fé, cerraría, casi me puse de luto. Pero cuando inauguró El Ateneo me consolé un poquito. Es una librería hermosísima y hay muchísimos libros, aunque la atención es nula.

Todo lo contrario se experimenta en  Norte y Guadalquivir.
La librería Norte perteneció a un librero famoso y legendario: Héctor Yanover. Está en la calle Las Heras, un poco a contramano del circuito tradicional de librerías. Pero en general todas las “figuritas difíciles” las encuentro allí. Es un lugar donde siempre sé que además de las novedades (que casi nunca me interesan demasiado) encontraré algo interesante.

Lo mismo me sucede en “Guadalquivir” de la calle Callao. Allí lo que más destaco es la presencia de libros importados de España inconseguibles en estas latitudes. Y clásicos. O libros no tan conocidos de autores clásicos.
Respecto de estas dos librerías debo hacer una mención especial a los libreros: Sin libreros la librería no tiene alma. Y tanto los de Norte (fieles a la tradición de Yanover) como el librero de Guadalquivir son personas a las que hay que aprovechar, porque saben orientar, se dan cuenta enseguida con quién están hablando y recomiendan “a medida”. Y aman los libros. Los aman al punto de no querer venderlos. Los aman al punto de que mientras les sacan un poco el polvo que pueden haber juntado en los estantes, parece que los acarician. Al punto de que cuando los recomiendan, parecen revivir el placer de la lectura.

Otros lugarcitos lindos: la librería “Eterna Cadencia”, es una coquetería, y tiene un barcito y restaurant divino (fotito). Tiene su propia editorial también, y tengo entendido que es el resultado del sueño de su dueño, que cobró una herencia y le dio forma a su deseo. También suelo visitar “La Boutique del libro” en Palermo.

También son excelentes las librerías de Punta del Este. En Uruguay se consiguen algunas cosas que acá no (por esos devaneos de la distribución). Este verano, cuando decidimos pasar las vacaciones en Punta, una de las cosas que tuvimos en cuenta fueron las librerías, y de hecho, ni bien dejamos el equipaje en el hotel, nos fuimos directo a visitarlas.

Si algo aprendí en mi vida de lectora es que es un camino que no está bueno hacer solo. Es mejor tener maestros y amigos que recomienden, que guíen. No soy orgullosa para eso. Acepto sugerencias. Primero de mis padres (profesores de letras), luego de amigos (si no fuera por Alejandro, nunca hubiera leído a Verne), mas tarde por mi marido (gracias, Carlos por presentarme a los norteamericanos) y ahora por mi amigos bloggers, cuyas reseñas me han dado enormes satisfacciones.
Los buenos libreros ocupan ese lugar. Ayer fui a dos librerías de Viedma a comprarle un libro a mi papá para el Día del Padre. En una de ellas (en la que no compré nada) prácticamente no había libros de Literatura Universal. Parece que los viedmenses estamos condenados a leer sólo autores argentinos y latinoamericanos, y de los mas remanidos. ¡Por favor!
Cuando le comenté esto a mi papá me dijo que “la librería era un negocio y que por eso traían los libros que más se venden”. Error. Si en la librería hay un buen librero, éste puede orientar a los potenciales lectores, generar nuevos intereses. Si una persona no sabe mucho de libros, y en el colegio leyó Cortázar…. No tiene porqué leer nada más que Cortázar toda su vida… Hacen falta más libreros en el mundo…
Entre todas las vidas que no he podido vivir (directora, guionista y actriz de cine independiente, psicóloga, editora, escritora, periodista, guerrillera, misionera, y otras…) la que más anhelo es la de dueña de una librería. Quien dice, capaz que se me da….
Por ahora, sigo visitando en mis viajes mis lugares favoritos, disfrutando de la charla con los buenos libreros, y soñando con el día en que pueda viajar a España a comprarme TODO lo que acá no se consigue…











Charly y Vale comiendo algo en "Eterna Cadencia". Descanso de caminantes...

martes, 15 de junio de 2010

Tres Nouvelle Manga






Nouvelle Manga. Una novela contada como una manga. Es decir, enriquecida por la imagen. Pero sin perder un ápice de profundidad. La editorial Ponent Mon publica estas maravillas con un cuidado destacable. Hasta ahora he leído cuatro y cada una de ellas ha sido impecable y un placer.

El autor Jiro Taniguchi es la estrella de la editorial y un referente obligado en manga y nouvelle manga. Ya comenté anteriormente "El Caminante". En la extensa colección que el autor tiene en Ponent Mon, una obra clásica es "Barrio Lejano", la historia de un hombre de cuarenta años que de repente se encuentra haciendo un viaje en el tiempo, volviendo a sus catorce años. Este inicio (sin explicaciones sobrenaturales de ningún tipo: el cómo no importa) le permite volver a ver a sus padres jóvenes, de igual a igual, y tratar de entender su propia historia. Lejos de la comedia fácil al estilo Disney, es la respuesta profunda a la pregunta ¿que harías si pudieras volver el tiempo atrás?

La Espinaca de Yukiko, dio origen a la categoría nouvelle manga. Brillante historia de añor autobiográfica del mangaka Frédéric Boillet, que se enamora perdidamente de Yukiko, y la busca en las páginas del manga que va dibujando a medida que sigue su historia de amor. Una historia de una belleza impactante, la belleza de Yukiko a través del hombre que la ama... y la historia acerca de cómo se cuenta una historia, de los devaneos del acto creativo.

Finalmente "La Casa de Enfrente" (una joven autora francesa, Vanyda), es una historia coral de un puñado de personas muy diferentes que viven en el mismo edificio. Vidas que se tocan, tangencialmente con saludos tibios, y por momentos parecen conectarse un poco mas. Momentos cómicos, tristes, reflexivos o tristes. La vida, bah...

Estos nouvelle manga son dificiles de conseguir. Yo los encontré en mi librería favorita: Norte. Pero en España seguro son mucho mas fáciles de encontrar.
Son joyas. Ideales para cuando el lector voraz anda medio cansado y con poco tiempo para leer. Encontrará algo de calidad, pero con la ligereza del cómic y enriquecido por el arte de los dibujos que son en todos los casos sublimes.

domingo, 6 de junio de 2010

4 Segundos. Comic


Ya lo recomendé anteriormente. Este comic lo conocí en el año 2000, creo, cuando andaba en la búsqueda de "historietas que no fueran de superheroes" (tarea dificil si las hay). El empleado de un puesto de revistas me la vendió como "algo parecido a la serie "Friends"." La verdad es que la referencia era errónea, pero siempre le agradeceré la recomendación.
Cuatro segundos: cuatro tipos que llegaron demasiado tarde para ser los primeros. Esa es la premisa.
Marcos, Anibal, Terli y El Zurdo son amigos desde la primaria. Y desde aquellos años nada parece salirles bien. Están lejos de ser ganadores, y por eso mismo uno los quiere desde las primeras viñetas: Marcos, tímido patológico. Anibal, cascarrabias, Terli, un aparato total, (al que benignamente podríamos describir como "excéntrico" y una pizquita gay) y el Zurdo, personaje que seguro les recordará a alguien que conozcan, porque es el típico argentino bocón, canchero y agrandado que en realidad es igual de perdedor que todos los otros.
Los seis números que duró este genial cómic nos cuentan las disparatadas anécdotas de los amigos, comedias de errores dignas de Shakespeare. Quien las lea llorará (literalmente) de risa. Y no las olvidará nunca. La gente lo verá a usted riendose solo como un loco, y será porque se acordó de algún episodio de 4 segundos.
Inteligente, cada historia es un rompecabezas perfecto. Bien dbujada, cuando uno hace una segunda o tercer lectura encuentra detalles que enriquecen.
¿Porqué ahora esta nueva recomendación? Porque hasta hace poco los números eran inconseguibles, pero ahora han editado el libro con los 6 números. A solo 40 pesos argentinos, una ganga.
Super recomendado para regalar a adolescentes. A adolescentes que no leen. Usted con 40 pesos quedará como un rey o una reina. Y super recomendado para cualquier persona que se quiera sorprender y divertir a lo grande. Se consigue en Musimundo.
Soy re fan de 4 segundos.... Hasta creo que en cualquier momento le hago una página de facebook, si es que aun no hay una, porque leerlo es convertirse en fan automáticamente.

Y la recomendación sigue. Si usted me hace caso y se compra el comic y le gusta, el guionista Alejo Garcia Valdearena, escrbió una novela que se llama "Conductores Suicidas" que es una joya. También recomiendo regalar o leer este libro, de ediciones de La Flor (la misma de Mafalda).

lunes, 24 de mayo de 2010

Lo Mejor de la Vida. Rona Jaffe... y Mad Men....


Llegué a este libro porque estoy viendo la serie "Mad Men" y en un suplemento cultural se vinculó a este novela con la serie. Aparentemente los escritores de la serie se inspiran en esta novela para escribir los capitulos de la serie. Es un libro completamente intrascendente, escrito en el año 1958, que cuenta la historia de varias jóvenes que viven en Nueva York en esa época y que trabajan juntas en una editorial. Algunas de ellas tienen ambiciones laborales y de realizacion profesional, mientras que otras sólo desean casarse y tener una familia. Se muestran las relaciones en el mundo del trabajo en aquella época en que la mujer ocupaba un lugar marginal y muy pocas ocupaban cargos de poder, y eran vistas tan solo como objetos sexuales. Pero realmente es un best seller del tipo "Sex and the City", "El diablo viste a la moda" "Diario de la niñera" o "Loca por las compras" (la llamada "Chik lit"). Personalmente hace tiempo me tomé la licencia de leer "La Paseadora de Perros" y me pareció mas entretenido que esto. POr lo menos esos libros tienen algo de humor.
Que nadie caiga en la misma trampa que yo: Esta novela no tiene ni por asomo el nivel de complejidad, sutileza y sofisticación de "Mad Men". Solo comparten el periodo histórico y tal la escenografía.
Si es cierto que los guionistas se inspiran en ella para hacer los maravillosos capítulos de la serie, permitanme decir que superan con creces a su musa.
Mad Men es un producto extraño. Una serie de época, (cosa que no he visto mucho, a excepcion de las magnificas "Los años maravillosos" y "Freaks & Geeks") ambientada en una firma de publicidad de los años 50. El protagonista, Don Draper, es un talentosísimo creativo cuyo pasado es un misterio que se va develando poco a poco. Tal vez sus secretos sean los que lo hacen hermético, impenetrable. Tanto que aun en la tercera temporada no terminamos de entenderlo del todo. Don Draper vive en varios mundos: Su hogar con su esposa perfecta (que se consume en esa vida perfecta del "american way of life"), su oficina (donde nos encontramos un puñado de excelentes personajes secundarios: el beatnik, el gay que no salió del closet, ls mujeres de la oficina y sus aspiraciones y ambiciones, los poderosos dueños de la firma, el trepador...) y finalmente, su mundo secreto: Los lugares y las personas hacia los que escapa Don ¿de qué?. Bueno, hay que ver la serie para saber, para especular, para arriesgar una respuesta.
Es una serie con la que cuesta engancharse. Tal vez al principio se sienta un poco lúgubre y descolorida, como esas revistas viejas de las abuelas que andan por las casas, con sus fotos de mujeres con cinturas de avispa y faldas enormes, estrenando electrodomésticos que prometían una vida mejor. Pero de a poco nos vamos cayendo en ese mundo, lo vamos haciendo propio. Y ahi es donde empieza a hablarnos de quienes somos hoy, de cómo llegamos a ser los que somos, el mundo en que vivimos: con una magistral sutileza (palabra con la que creo se podría definir toda la serie) los capítulos nos cuentan cómo nos arruinamos la salud, como nos fuimos cargando al medio ambiente, cosas sobre política, sobre la famila, sobre el amor. Y las mujeres, su lugar en el mundo del trabajo. Su lugar en el mundo en general.
El brillante guión se complementa con excelentes actuaciones de actores principales y secundarios que dan cátedra en cada fotograma, una impecable puesta en escena, y una fotografía que hace de cada final de capítulo una obra de arte mayor.
En fin: Super recomendada la serie. El libro no está a la altura.

sábado, 15 de mayo de 2010

Historia del Pelo. Alan Pauls



Lo que pensé sería una suerte de continuación de Historia del Llanto no resultó tan así. Este libro tiene otra construcción, un poco mas lineal, donde a propósito del pelo, el autor nos va metiendo lentamente en una historia muy loca que involucra una peluca, una militante de izquierda de los setenta, un peluquero muy particular, y al hijo de un militante exiliado criado en Europa.
Lo primero que pensé cuando empecé a leer esta novela fue ¿Cómo es posible que a ninguna mujer se le haya ocurrido escribir un libro así? Porque realmente convengamos que el mundo de las peluquerias (al que nosotras podríamos agregar depiladoras, manicuras, masajes de todo tipo y color, cosmetólogas y mil técnicas mas a las que recurrimos para evitar el desastre) tiene tela para cortar y mucha. Me impresionó la sensualidad que destila esta novela, que antes sólo había encontrado (otra vez, insisto) en autoras féminas. Hay una intimidad total en el relato.
No cambia la forma de contar de Pauls, a quien ya acepto como un viejo amigo rimbombante, pero que en su forma tan solemne y adornada de decir me hace desternillar de risa. En ese sentido es impagable. Es cierto que Pauls es un tipo re oligarca y un aristócrata. No sé mucho de vida (ni me interesa: odio saber de la vida de los escritores que leo, siempre es una desilusión)pero tengo entendido que es así y su alter ego narrador lo es también. Por eso su visión de la Argentina de los 70 es muy particular, y seguramente para algunos inaceptable. Se rie un poco de la liturgia del militante de los 70, tiene una visión un poco sobradora y burlona. Pero también es cierto que ya tenemos la versión de esos militantes. Ya leí esos libros. Y la visión de este "chico rico" es una bocanada de aire fresco. Personalmente he coqueteado un poco con la izquierda y encuentro la visión de Pauls muy acertada. Va a ser muy pero muy interesante "Historia del Dinero".
Lo negativo: Por momentos se hace pesado el ego del narrador: es lindo, tiene las mujeres que quiere, es inteligente, tiene plata, no sufre de calvicie....bueno, flaco aflojá!!!! (aunque todo eso sea cierto): Así nunca vas a conseguir una mina que te dure, si te amás tanto a vos mismo....Además te vi un par de veces en el BAFICI y taaaaan bueno no estás....
La verdad es que disfruté mucho de este libro. Lo recomiendo a gente de entre 35 y 50 años especialmente, porque hay una gran conexión desde lo generacional.

jueves, 29 de abril de 2010

Historia del Llanto. Alan Pauls


El año pasado leí “El Pasado” de Alan Pauls. A pocas páginas me disgustó el estilo del autor, plagado de disgresiones. Acostumbrada a los escritores americanos o a sus discípulos, que se quedan al margen, dejando al lector las conclusiones, la preeminencia de Pauls en las páginas de su obra me molestaba. Era como un insecto que abrumaba a los personajes, que no los dejaba solos, que le insistía al lector “mirá que el creador soy, eh, no te olvides”. A cada acción de los personajes (en especial su alter ego Rímini) correspondía un comentario, una apostilla, un subrayado.
Las disgresiones eran tan largas que en ocasiones me preguntaba si para semejante esfuerzo de concentración mental no sería preferible leer el segundo tomo de “En Busca del Tiempo Perdido” que he abandonado una y otra vez.
Sin embargo leí todo el libro y lo disfruté. Lo que contaba estaba bueno. La historia era atrapante. Y en definitiva, esas disgresiones, esas indiscreciones del autor, también terminaron siendo enriquecedoras, en tanto mostraban una mirada del mundo con la que me podía identificar. Terminé “El Pasado” sabiendo que volvería a leer a Pauls.
Hace poquito leí una entrevista sobre el recientemente publicado “Historia del Pelo” (que empecé a leer hoy), el segundo de una trilogía que da comienzo con “Historia del Llanto” y terminará con “Historia del dinero”.
Despertó mi interés que Pauls declaró en esa entrevista que con estos libros quiso hacer algo “mas depurado”. ¿Será posible? Me pregunté.
No sé bien que es “mas depurado” para Pauls, pero su estilo sigue siendo el mismo. Salvo que esta vez yo ya sabía con qué me iba a encontrar. Ya he sellado una suerte de pacto con Alan Pauls, le permito las disgresiones. Y el devuelve la gentileza haciendo de ese “irse por las ramas” algo disfrutable. Porque aquí las disgresiones tienen una función narrativa. El narrador va y viene desde su niñez a su vida adulta, conectándolos de modo tal que las impresiones del niño que fue se proyectan y conviven en un presente constante con el joven y con el adulto.
En este ir y venir por la memoria y por la conciencia, se van desmadejando historias íntimas que pintan un cuadro mas amplio, el de un momento y un lugar de la historia política argentina.
Ya desde el comienzo de la novela, que da inicio diciendo “A una edad en que los niños se desesperan por hablar, el puede pasarse horas escuchando”, la mirada del protagonista, un personaje que “desde muy temprano ha sentido la relación profunda que hay entre la cercanía, cualquiera sea, y el dolor” está marcada justamente por un sentimiento de ajenidad. El mundo, las situaciones se presentan ante él como ante un expectador de privilegio, sumiso y dócil. Pocas veces se rebela nuestro héroe ante su destino de testigo de sus semejantes y del mundo. Como niño ejerce esta condición al ser confesor involuntario de sus padres, parientes y todos los adultos que lo rodean. Ya adolescente, esta vocación de espectador la ejerce como lector voraz de literatura política.
Algo que tengo que destacar de este libro es que me ha hecho reír muchisímo. Con su estilo pomposo, Pauls es sin embargo tremendamente irónico y con una buena dosis de cinismo.
Al final de la novela el protagonista tiene una revelación: No ha sido contemporáneo. No es contemporáneo, no lo será nunca.
Curioso que en cambio la novela en si misma haya sido considerada (acertadamente, creo) “rabiosamente contemporánea”.

jueves, 22 de abril de 2010

El Oficinista. Guillermo Saccomanno.



Las imágenes de “El Oficinista”, novela de Guillermo Saccomanno recientemente ganadora del premio Seix Barral Biblioteca Breve, me conducían una y otra vez hacia otra historia acerca de un oficinista que leí a fines del 2009: “El Síndrome Guastavino” (un cómic de Carlos Trillo con arte de Lucas Varela) cuyo protagonista, perturbado por el pasado violento de su familia y del país (su padre había sido un militar torturador de la última dictadura) vivía una doble vida, sumiso oficinista para los demás pero sumergido en una locura que lo lleva a hacer cualquier cosa por el amor…de una muñeca de porcelana tiránica. Tal como lo hacen las imágenes de “El oficinista”, los dibujos de “Guastavino” nos arrojaban a una ciudad decadente, sucia, repleta de seres amenazadores o descastados o desesperados. Todo en la casa inmunda y en la ciudad caótica que habita Guastavino nos habla de opresión. También en la novela de Saccomanno la ciudad acompaña la historia y la protagoniza. Incluso podemos pensar que el autor se vale un poco del oficinista sin nombre para mostrar este futuro que, como dicen los Redondos ya llegó hace rato.
No me gustó “El oficinista” al principio. Pero yo vivo en los libros que leo, y ¿A quién le gusta habitar en un mundo con atentados a cada momento, niños asesinos que matan a todos sus compañeros de colegio, perros clonados sueltos y amenazantes, juventud que solo vive para el consumo y la violencia, helicópteros patrullando todo el día, matando con sus hélices a los murciélagos? Una ciudad dónde no se puede discernir el día de la noche, donde hay “rascacielos del siglo pasado que devinieron colmenas donde se hacina y reproducen la miseria, la enfermedad y la muerte”. Allí, en ese lugar que poco a poco se nos hace mas y mas familiar y reconocible, el oficinista trabaja en un lugar que nos recuerda vagamente a los oficinistas de Mario Benedetti, un lugar muy setentoso, con un jefe gordo de tiradores que se acuesta con la secretaria. Su familia son una esposa gorda despótica y un montón de hijos gordos y malos que se aglomeran en un departamento inmundo. Para mi gusto todo demasiado esquemático, sin matices. Muy visto, muy leído. Caricaturesco. Y no era Guastavino.
El oficinista encuentra un sueño, tal vez el amor si es que eso existe en este mundo lleno de pasado y de futuro, como el nuestro. Y esa ilusión lo hace sentir que tal vez tiene una esperanza de “zafar” de su destino. Y allí comienza la historia.
De a poco nos vamos acomodando, acostumbrando al clima de pesadilla. Lo fuerte de esta novela no es la historia del protagonista, sino el mundo que quiere mostrarnos. Con ese mundo el autor nos da una mirada del nuestro, una mirada política, descarnada y jugada. Y sólo por eso la novela vale la pena. Por eso y porque Saccomano tiene oficio y es un muy buen escritor. Leí ayer una nota en el suplemento Radar, y realmente disfruté mucho de la entrevista: un tipo muy interesante ideológicamente y que como escritor no deja nada al azar. De alguna manera siento que me respondió todas las críticas que tenía para hacerle, todas las observaciones que había formulado a lo largo de la lectura: porqué los diálogos no están reproducidos sino relatados, la referencia a la lectura de revistas científicas del protagonista (que me recordaba mucho a “Bajo este sol tremendo”, pero que Saccomanno utiliza de otra forma), la relación con el cómic tan fuerte que sentí…
Algo que me pasó leyendo este libro es que me remitía permanentemente a otros libros ya leídos. Y de eso también habla Saccomanno: dice que se podría hablar de un “genero” de libros de oficina. Género donde cabría Bartebly y Benedetti. A mí me recordó también a los personajes de Martín Kohan, que viven en un mundo de infamias al que contribuyen con su mansedumbre, con su idiotez o su cobardía.
Es difícil recomendar este libro sin saber quien está del otro lado leyendo esta reseña. Muchos lo encontrarían “demasiado delirante”. Como su personaje. Como el mundo en el vive y donde quizás lo crucemos todos los días en la calle sin saberlo.

domingo, 18 de abril de 2010

Proleterka. Fleur Jaeggy

Ausente durante largo tiempo de este espacio. Estuve empezando y dejando libros, uno tras otro. Finalmente volví a una autora que tiene muy poco escrito,lamentablemente, pero cuyos libros son clases magistrales de literatura. Leí unos cuentos de "El temor del cielo" y decidi abordar su novela "Proleterka", donde con tono intimista y clara referencia autobiográfica narra el viaje de una hija y su padre en un viejo barco, el que da nombre al libro. Es un viaje entre dos desconocidos, que a la vez parecen tener una conexión muy profunda. Pocas palabras entre ellos y asi de parca es la escritura. ¿Vieron que es común decir de algún amigo o amiga muy callado que cuando hablan, lo hacen con una contundencia especial? Bueno: Así escribe Fleur Jaeggy. Al terminar este libro tenemos vívidas imágenes del barco, de su gente, de la historia de los personaes, los cambios que ese viaje produjo en ellos. No sé como lo hace. Y cada oración es digna de alabanzas: bella, dura, conmovedora, útil narrativamente.... Con razón escribe poco. No debe ser fácil, eh.
Quien quiera conocer a este talento un poquito escondido, puede leer "Los hermosos años del castigo" (también comentado en este espacio), los cuentos "El temor del cielo" o "Proleterka". Todos editados por Tusquets. Un bocado exquisito recomendado especialmente por La Lectora Omnivora.

martes, 16 de marzo de 2010

Azul casi transparente. Ryu Murakami


Contraportada: “Los protagonistas, chicos y chicas en su mayoría Jovencísimos, de esta novela viven cerca de una base norteamericana, consumiendo toda clase de drogas, yendo a conciertos de rock, organizando orgías para los soldados yanquis, todo ello sin aparente pasión ni placer. Con emblemática pasividad, se deslizan hacia la autodestrucción, como resultado no sólo de su situación presente, sino de un futuro bloqueado. El tratamiento del autor, frío y antisentimental, destila sin embargo un sentimiento de algo puro y no mancillado. Su técnica, con su ausencia de tabúes, de condenaciones morales y de detalles superfluos, se aproxima al cinéma-vérité, con unos toques de surrealismo.”
En el primer capitulo se inyecta una chica, en el segundo se inyectan todos mientras toman y fuman, y el protagonista casi se muere. Unas páginas mas y presenciamos una orgía tan violenta que mas bien parecen muchas violaciones en un mismo cuarto. Todo entre violencia verbal, suciedad y un calor que parece mas agresivo que las drogas. Hay sangre, agujas, vómito, saliva y todas las demás secreciones humanas posibles e imposibles. Es una novela de drogas, sexo y jazz.
Duro, durísimo, implacable. Fatigoso para el lector. Uno se siente vapuleado, maltratado a cada página.
Sin embargo leí varios capítulos de este libro de un tirón. No lo podía dejar. Tenía otro compromiso, sólo por eso me despegué de él. Dejé el libro en mi casa, pero yo me quedé en el libro.
Ese fue el primer día de lectura de “Azul Casi transparente” de Ryu Murakami.
Hay un desenfreno en el relato, en los personajes. Es un desenfreno muy diferente al de Kerouac en “On the road”. Aquí el desenfreno proviene del puro vacío, del desinterés, de la desesperanza. No hay pasión juvenil, ni poesía.
Esta cualidad adictiva del relato proviene probablemente de esta cualidad que señala la contraportada, esta aproximación al cine de la escritura. En efecto, las imágenes son absolutamente fieles, fotográficas, y los climas están muy logrados. Sin embargo, esta virtud también constituye lo que menos me gustó del libro: Sentí que no había una mirada lúcida, una mirada reflexiva. Simplemente una mirada exacta y detallada de la realidad. Tal vez con eso solo baste. Pero si hablamos de libros crueles, aquí lo cruel es la pura imagen, mientras que en otros autores (A. M. Holmes, Fleur Jaegy) cualquier escena de la vida cotidiana aparentemente de lo mas normal, nos eriza la piel.
Es un autor interesante, y me gustaría leer alguna otra de sus obras, quizás menos autobiográfica. Teniendo en cuenta que esta fue su primer novela y la publicó siendo muy joven, es prometedor.

jueves, 4 de marzo de 2010

La dama de Blanco. Wilkie Collins


Entusiasmada por la experiencia de "La Piedra Lunar" decidí emprenderla con otro libro de este autor. En este caso, "La Dama de Blanco" es una historia de amor. es decir, no tiene el componente policial de "La Piedra Lunar", donde el misterio se desconoce hasta el final del libro. En aquella historia, el componente amoroso iba por detrás del misterio, en un segundo plano. No por nada se ha dicho que fue la primer novela policial de la historia.
Aquí, en "La Dama de Blanco" el lector sabe a cada paso lo que sucede, casi todo le es revelado. Lo complicado es la demostración del crimen, que hará mas fácil la vida de los desventurados amantes. Al igual que en "La Piedra Lunar" el autor utiliza la narración a través de diversos personajes, lo que hace al libro entretenido al ir cambiando cada tanto de registro, y al revelar mediante la escritura la forma de ser de los protagonistas.
En realidad es una novela sin demasiado valor literario, meramente entretenida. Los personajes son unidimensionales: o buenos buenísimos o malos malísimos. Tal vez con excepción del conde Fosco, que podria ser el componente mas interesante del libro. Por otra parte, la novela ha envejecido mal, ya que las mujeres lloran y se desmayan por nada, y todo es exagerado y dramático por demás.
Wilkie Collins tuvo bastante éxito en su época, era compinche de Dickens y escribía en su revista. Era una especie de Dan Brown (mientras que Dickens era una especie de Stephen King, jajaja). Lo que quiero decir es que me leí un best seller. Pero un best seller del Siglo XIX ... que con todas las críticas que se les puede hacer, siguen siendo muy superiores a los del Siglo XXI ....